Warmi, La mujer aymara en su territorio N° 2: Miria Luque Arias, la académica universitaria orgullosa de sus raíces

Miria Luque Arias, profesora de Estado en Castellano, magister en Literatura Hispánica y doctora en Literatura.

La vida de Miria Luque Arias ha funcionado entre dos mundos; el profesional, como académica del Departamento de Español de la Universidad de Tarapacá, y el personal, su identidad cultural andina, que difunde a través de sus estudios e investigaciones.

Dos mundos que se unen en la vida cotidiana de quien lleva más de 45 años dedicados a su amor por la docencia, a enseñar a sus alumnos, algunos en plena carrera, muchos profesionales ya titulados y, otros, estudiando un posgrado.

Esta profesora de Estado en Castellano, magister en Literatura Hispánica y doctora en Literatura, como profesora titular, hace clases y dirige investigaciones de tesis que conducirán a los jóvenes a obtener un grado de licenciados en Lenguaje y Comunicación.

Entre Putre y Socoroma
Miria nació en Putre, su padre, Amaro, era de este pueblo y su madre, Olga, de Socoroma. Dos puntos geográficos vecinos en la precordillera de la actual provincia de Parinacota, sitios que todavía conservan sus tradiciones ancestrales, a más de tres mil metros de altura.

Cuando llegaron a vivir a la ciudad de Arica, sus padres no perdieron el compromiso con la pachamama y los valores de la identidad andina, como la responsabilidad con la familia, el respeto por el otro, y, principalmente, el amor a la tierra.

En el sector de cerro Sombrero, ubicado aproximadamente a tres kilómetros del centro de la ciudad, tienen un terreno donde cultivan productos frutales y otros. En ese ambiente, trasmitieron sus valores y educaron a su descendencia, que nunca renegó de su origen, todo lo contrario, se sentían orgullosos de su pueblo.

En la adolescencia, cada verano, su madre la enviaba a pasar sus vacaciones a Socoroma, valle aromatizado por el orégano, los árboles de eucaliptus y rodeado de tunas de exquisito sabor. Fue la oportunidad en que Miria compartió los saberes de su abuela materna, María Vásquez Manlla, una mujer que la condujo hacia el reconocimiento de su identidad aymara.

Los viajes a la chacra a regar, guanear o cosechar en el día, con la lluvia cayendo de improviso, son parte de sus vivencias. Las noches fueron el turno de escuchar los relatos vivenciales y otros, que despertaron su interés por la oralidad en la literatura.

La abuela preparaba la watia, un plato tradicional, en los lugares más inesperados, que la hacía admirable, ya que teniendo cierta complejidad, para ella no existía impedimento. Este plato, que se arma en la tierra con piedras y leña, llevaba papas de Socoroma, las más rojitas, llamadas papas chiquiza; choclo del pueblo, que molía en un batán para hacer humitas, que es una piedra plana para molienda, usada en forma comunitaria, pues estaba en un lugar estratégico y era de acceso para todos. Cuando no había carne, cazaba tórtolas y las asaba al horno que había hecho con las piedras. El recuerdo del plato elaborado con este ritualismo está marcado en la vida de Miria, porque ninguna watia que probó después ha tenido el sabor de la que preparaba su abuela.

Debido a este fuerte vínculo con su territorio, Miria trata de ir siempre a ambos lugares, conectarse con la comunidad, participando en sus costumbres y ritos que marcan su identidad, y asumiendo responsabilidades como el cargo de alférez de la fiesta patronal de San Francisco de Asís en Socoroma y de alférez de la orquesta del carnaval en Putre.

Conexión con los ancestros
Su conexión con la cultura no solo es presencial con los pueblos de sus padres, sino también intelectual, ya que la ha difundido a través de innumerables publicaciones e investigaciones realizadas, entre ellas, el libro “Tradiciones orales de la precordillera y el altiplano” en 1995; “Prácticas orales andinas: el zorro guitarrista”, artículo publicado por Estudios filológicos de la Universidad de Valdivia, en el año 2013; y “Fiesta patronal de Putre; una forma de compartir en familia”, publicado por la revista Atenea de la Universidad de Concepción, en el año 2020.

Su tesis de magíster estuvo centrada en las tradiciones orales, los mitos y leyendas aymaras con un enfoque desde la transtextualidad y su tesis doctoral estuvo orientada hacia las tradiciones del mundo andino, pues efectuó un análisis de las fiestas aymaras autóctonas desde la semiótica teatral.

En el área laboral y profesional nunca ha sentido diferencias por ser aymara, pero sí las vivió en el ámbito social mientras estudió en Santiago. Piensa que si existe la certeza respecto a su lugar de pertenencia y se tienen claros los valores identitarios, no debiera existir discriminación en torno al ser humano.

Para ella la familia y la comunidad es un referente cultural, en este contexto, considera que los valores más importantes son la reciprocidad desinteresada y no contaminada; el respeto por las tradiciones y costumbres; el respeto por el otro, cuyo principal eje es la educación familiar; el respeto por la naturaleza y por la pachamama; y el sentido holístico de la cultura, entre otros.

Para revitalizar la cultura trabaja en la oralidad y escritura, pues siente que tienen un gran poder. Aunque lo que permanece en el tiempo es lo escrito, los relatos orales son parte de las tradiciones que se trasmiten de generación en generación, la misma con la que se siente identificada y plena, pero esencialmente orgullosa, por ser mujer aymara, la misma que ayudaba a la abuela a cultivar la chacra o dicta clases universitarias, que participa en el Machaq Mara en el cerro Sagrado o en las fiestas de su pueblo. Porque Miria ama su cultura.

Nota de la Dirección
“Warmi: La mujer aymara en su territorio”, es un proyecto financiado por el Fondo de Medios del Ministerio Secretaría General de Gobierno 2020 y el Consejo Regional de Arica y Parinacota, cuya investigación, desarrollo y redacción, corresponden a la periodista Ada Angélica Rivas y se publicará los días lunes y jueves durante todo el mes de agosto.

Junto a Ada Rivas, existe un equipo multidisciplinario que permite la publicación del proyecto, integrado por Robert Cornejo, Víctor Olguín y Francisco Soto, quienes son apoyados por personal permanente de AricaMia.