Voluntarias del Cuerpo de Bomberos de Arica fueron homenajeadas en el Mes de la Mujer

En la Segunda Compañía de Bomberos se reunieron más de 25 mujeres que al igual que los hombres, entregan voluntariado a la comunidad.

El compromiso, riesgo y apoyo constante a la comunidad que brindan las mujeres voluntarias del Cuerpo de Bomberos de Arica, fue homenajeado en una reunión desayuno organizada como parte de las actividades del Mes de la Mujer por el Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG).

25 voluntarias que prestan servicios en las distintas compañías de Arica, participaron de la jornada, en la que pudieron contar experiencias de vida, de sus funciones como voluntarias y sobre cómo es la relación de par a par que tienen con sus compañeros.

Patricio Melgarejo, comandante tercero de la Segunda Compañía de Bomberos, explicó que son alrededor de 42 mujeres que participan del Cuerpo de Bomberos de Arica, comparado con un total aproximado de 250 hombres voluntarios, “ellas en cualquier llamado de emergencia están a la par con los hombres, ninguna se achica, son muy importantes en la labor que realizamos. Actualmente ocupan distintos cargos en las compañías, y de a poco se han incorporado a todas las labores”, dijo.

La directora regional del SernamEG, Jacqueline Castillo Roblero, dijo que quisieron agradecer a todas las mujeres voluntarias de cada una de las compañías de Arica, “ellas no solamente son madres, esposas, trabajadoras, sino que también se dan un tiempo importante para ser voluntarias y trabajar con la comunidad”, acotó.

Aseguró que al compartir las experiencias, sintió orgullo por la diversidad de mujeres que existen en la región, pero por sobre todo de los distintos roles que cumplen.

Durante los incendios del sur del país, fueron 3 mujeres ariqueñas quienes viajaron a apoyar el trabajo de sus pares, y dos de ellas: Macarena Naranjo Irarrázabal y Daniza Cutipa Arellano, asistieron al desayuno, en el que comentaron de la experiencia vivida.

Para Macarena, la experiencia le dejó el aprender a trabajar con incendios grandes en pasto y el cariño de la gente, mientras que Daniza también se queda con el recuerdo de cómo fueron tratados por los sureños y la despedida que les entregaron.