Trabajador del Embalse Chironta” relata las horas de aislamiento que vivió por el “huayco” en Sora

Por Ximena Astudillo A.

Carabineros de Chile hizo su trabajo en el Retén de Poconchile. A primera hora de la mañana del miércoles, cuando comenzó a controlar a los buses a las 08.00 horas, que subían con 300 trabajadores a las faenas de construcción del Embalse Chironta, les advirtió: ¡Por favor! no suban, ha llovido mucho y podrían quedar aislados.

Esa fue la recomendación que escuchó uno de los 243 trabajadores que quedaron aislados por cinco horas en el sector de Sora durante la tarde del miércoles. Para evitar inconvenientes con el Consorcio Besalco S.A. y Dragados S.A, empresa a cargo de esta obra contratada por el Ministerio de Obras Públicas, el trabajador pidió a AricaMía la reserva de su identidad pero, a la vez, entregó valioso material gráfico de las horas de angustia que vivieron al no poder cruzar el río Lluta por varias horas.

“En la mañana subimos temprano. Yo soy de afuera, pero los compañeros que son de la zona, en el viaje decían que no era prudente subir, si más encima había llovido toda la noche en Arica. Cuando llegamos al retén de Poconchile, Carabineros habló con nuestros jefes, pero la empresa optó por tomar el riesgo de subir”, indica.

Durante el día de faena, el temor de quedar aislados en un sector aguas arriba de Sora rondó toda la jornada. “Los trabajadores que son de acá decían porqué no se hacía caso a la experiencia de ellos. Insistían en que era muy peligroso quedarse en la zona, porque en cualquier momento se podía producir un aluvión o “huayco” como le dicen acá. Y bueno, finalmente la naturaleza terminó dándoles la razón”, expuso.

Según relata, la hora de término de la faena era a las 18.00 horas. “A las 17.30 horas recién deciden evacuarnos y nos hacen subir a los buses que nos traerían de vuelta a Arica. Cuando llegamos al P1, como le llamamos al inicio del camino hacia el embalse en el sector de Sora, el río se había llevado el acceso al puente. Ahí comenzó nuestra desesperación y algo que nunca habíamos vivido, lo que nos hizo replantear si el equipo de Prevención de la empresa está preparado para definir un plan de contingencia que no exponga nuestras vidas”.

A esas alturas se había producido lo que siempre pasa en ese sector: por una quebradilla había bajado agua hacia el cauce, arrasando con el terraplén del puente. La crecida y la emergencia estaban desatadas. Y si bien el consorcio realizó mediciones basadas en las estaciones hidrométricas existentes en este cauce aguas arriba, para proyectar un posible golpe de agua en la faena, lo que no se previó fue un aluvión inundando la Ruta A-15 de acceso a las faenas. El escenario no es nada nuevo. Esa misma vía es la que siempre quedaba inutilizada dejando a Sora por días aislado, hasta que el Gobierno anterior decidió construir un “badén elevado” tipo puente, advirtiendo siempre que -ante la bajada de una quebradilla o ríadas hacia el Lluta-, los accesos de tierra se los llevaría el agua.

Travesía a pie y en camionetas
El trabajador relata que el rescate de los 243 trabajadores demoró unas cinco horas, debido a que en el sector no hay señal telefónica y la ayuda comenzó a demorar y a angustiar a los operarios.

“Fueron horas de mucha angustia e incertidumbre, pero lo más preocupante fue el tipo de rescate que se practicó con nuestros compañeros. Algunos cruzamos el río a pie, absolutamente ignorantes de que podía llevarnos la corriente. Otros fueron trasladados en los pick-up de las camionetas de la empresa, cuando una maquinaria logró reponer parte del camino ”, expone.

Cuando lograron cruzar, los trabajadores evacuados fueron trasladados en vehículos hasta Molinos y en ese sector fueron subidos a unos buses con destino a Arica. La noche había caído y lo único que querían era llegar a sus casas.

Tras esa compleja experiencia, el consorcio a cargo de las obras en conjunto con la empresa “Cruz y Dávila”, que asesora al MOP en la inspección fiscal del contrato, decidieron la suspensión de las faenas hasta nuevo aviso.

El testigo que contactó a AricaMía dijo que “el sindicato tiene ahora una gran responsabilidad después de esta experiencia. Es muy probable que la dirigencia establezca un diálogo más duro con la empresa, para que adopte medidas de resguardo de la vida de los trabajadores por las condiciones climáticas que afectan al sector de la construcción. Sin duda que hay que la lección que deja esto es que hay tomar en cuenta la opinión de los trabajadores locales, que dicen que esto de las lluvias en verano es de mucho cuidado”.