Población Las Vicuñas: El sueño de la casa propia que se transformó en pesadilla

En la población La Vicuñas, sector norte de Arica, se ubican 624 viviendas construidas por la Empresa Constructora LOGA, correspondientes al programa habitacional “Vivienda Social Dinámica sin Deuda” del SERVIU de la Región de Tarapacá, entregadas hace 18 años a jefas y jefes de hogar, pertenecientes a los quintiles I y II de ingresos, con viviendas de 25 metros cuadrados, con proyección de crecimiento hasta 50 metros cuadrados, con equipamiento comunitario básico, que consideraron mejoras de estándares en materialidad y saneamiento en servicios básicos (alcantarillado, agua potable, electricidad) .

Al llegar al sector, se nota la mano de ellos por haber querido darles un sello especial de hermoseamiento a sus fachadas, visión que cambia drásticamente al interior de las viviendas, tras un recorrido con dirigentas y propietarias, junto al Consejero Regional, Alejandro Díaz, en que suelos, murallas, cielos y patios, evidencian fisuras, desniveles y grietas, reflejo de que algo no está bien.

“Vine por un llamado de auxilio de los vecinos, de descontento, de abandono, de no ser escuchados, y estimo que las palabras no dicen mucho, creo que las evidencias reflejarán lo que hemos comenzado a ver”, expresó el consejero.

Una de las viviendas dañadas, que hasta el momento suman 28 en una corrida, es la de Miriam Brito, quien expresó que “antes de los 5 años, estas viviendas ya habían tenido una reparación por que habían quedado mal instalados los desagües de los lavaplatos, la empresa constructora se dio cuenta que las tuberías no estaban conectadas, por lo que el agua se iba hacia abajo, y qué hicieron, solo arreglaron las fisuras, pero la falla en sí, no. Y de ahí viene este tema, el de los socavones”, quien lo demostró en el living de su casa, que al saltar, es impulsada por un trampolín de baldosas sin fondo, lo que denota la existencia de un socavón.

“Desde que me entregaron la casa es que empecé a tener problemas, en que empezaron a aparecer las fisuras, tanto en el primer piso y en la ampliación, en específico, en el baño”, agregó Mariela Muñoz.

En el recorrido se observa que algunos de sus propietarios proyectaron mejoras en sus segundos pisos, y no los alcanzaron a terminar por las mismas razones, las fallas observadas en los primeros niveles que se fueron acentuando con el tiempo.

Uno de los testimonios más dramático es el que entrega Elcira Villalobos -dirigenta de los propietarios afectados-, respecto a su vivienda que ya no tiene arreglo, “fui a SERVIU Arica, tras el terremoto del 2014, por los daños que acentuaron los problemas de mi casa y nunca se acercaron a hacer algo, hasta que el 2017 mi casa colapsó, resultando totalmente quebrada. De dicho servicio recién llegaron, tras la carta que le remití al Presidente, pero como Ud. ve ya está todo perdido y nada que reparar. Tengo el decreto de demolición en mis manos, y quiero que las autoridades tomen conciencia, ya que si se cae mi casa, se caen las de los costados y la de mis pies. En ellas hay gente viviendo”, quien por el peligro de derrumbe debió abandonar su vivienda, arrendar otra, junto a toda su familia.

“No entiendo cómo pueden dar una orden de demolición cuando esta casa está conectada a otras, que podría generar un serio riesgo a quienes viven en ellas”, agregó Díaz.

Sin una certeza técnica, las vecinas y dirigentas reafirman ante el consejero sus teorías, que van desde filtración de las redes de alcantarillado, desgaste de material que nunca ha sido renovado, estudios de suelo que no fueron concluyentes para no construir, hasta inclusive el paso de aguas subterráneas de quebradas.

La suma de murallas con grietas, de ventanas y puertas descuadradas, pareciera ser lo que fueron en su momento las viviendas del sector Guañacagua, paralelas a avenida Ignacio de Loyola, construidas en el año 1997, con graves problemas estructurales, que fueron resueltos reciente a fines del 2017 con la reubicación de las familias afectadas.

Tras la evaluación ocular, Díaz, manifestó que “la situación observada es de extrema gravedad”, por lo que espera tener respuesta del estado actual de la población, mediante una Comisión de Infraestructura a realizar los más pronto posible, en que estén todos los entes involucrados, incorporando a otras poblaciones que han comenzado a manifestar similares daños como Las Terrazas, Jallalla y Juan Pablo II.

Cabe consignar que de acuerdo a un estudio para una tesis, aplicado a un grupo de propietarios de las 624 familias beneficiadas con este tipo de viviendas (Universidad Academia de Humanismo Cristiano, Vivienda Social Dinámica sin Deuda en la Comuna de Arica, año 2004), el 98 % de ellos reconocieron -hace 16 años- que sus vidas habían cambiado radicalmente para bien, incidiendo en ello el entorno generado por sus viviendas, aunque manifestaron que echaban de menos áreas verdes, en que el riego no estaba contemplado por el hecho de que fueron construidas en suelo salino y arenoso, lo que podría generar futuros hundimientos que pudieran afectar las bases de las viviendas, recomendación que hasta el día de hoy han cumplido.