Pasión Chinchorro, ubicación del museo, y el futuro de Arica

Por: Marcelo Moreno L.

Cierra los ojos e imagina a los Chinchorro, qué estarían haciendo ahora mismo hace diez mil años, siete mil, cinco mil años atrás… escuchas el sonido del mar, las olas, las aves. Están con los pies en el agua y se preparan para bucear y recolectar mariscos, otros pescan junto a sus familias, amigos y sus muertos. A lo lejos se escucha un grupo de lobos marinos.

Imagen de referencia
Imagen de referencia
Todos mis sentidos y en especial el sexto me expresan la pertenencia de los Chinchorro al borde costero. Si la política ya decidió el Valle de Azapa para el levantamiento del Gran Museo de la Cultura Chinchorro, si la UTA quiere atropellar la opinión mayoritaria de la población de Arica, o dividir a los ariqueños beneficiando quizás a algún candidato, si la municipalidad no se atreve a practicar la democracia, al menos quiero dar a conocer mi opinión para evitar otro error histórico. ¿Qué sería de Arica con la playa en La Rambla todavía, y el puerto, camiones y containers en otro lugar?. Mi punto de vista lo comparto también con la visión de trabajar en turismo por décadas y como guía local.

Los Chinchorro caminaron, recorrieron, pescaron, bucearon, mariscaron y observaron tsunamis desde los acantilados y cerros de nuestro borde costero. Sus momias soportaron muchos maremotos simplemente bajo unos centímetros o metros de tierra y arena. Gran tecnología para la época lograron desarrollar, gracias a esos artefactos sabemos más de nuestros antepasados. Ojo, son muy pocos pueblos, culturas o ciudades que pueden hablar de sus antepasados haciendo referencia desde diez mil años atrás y en el mismo sitio. La civilización Sumeria considerada la más antigua del mundo es incluso un poco posterior a la aparición de los Chinchorro, quizás los sumerios son más contemporáneos al inicio de las prácticas de momificación de los Chinchorro. La ciudad de Jericó por ejemplo, la más antigua del mundo, se asemeja más en edad a la Cultura Chinchorro, aproximadamente diez mil años.

Gran tema de discusión el que nos polariza hoy en día a los ariqueños, duele darse cuenta que en parte esto lo origina nuestra propia universidad local, la controversia está en la ubicación más que en el contenido o diseño del Gran Museo para la Cultura Chinchorro. Sin duda es necesario dar relevancia de carácter planetario a la más antigua forma de momificación tema que no sólo se merece un monumental edificio atractivo por si solo, también la difusión y visita desde alumnos de educación básica hasta el resto del mundo para crear un icono y punto de atracción como en su momento lo logró Egipto con momias 3000 mil años más jóvenes que las nuestras y una cultura que solo momificaba a los privilegiados.

Cabe agradecer en su justa medida a la UTA. No estaríamos en esta discusión a no ser del trabajo realizado por la Universidad de Tarapacá, ámbito en el cual deben seguir vinculados en el futuro museo, pero esto no les da la propiedad de definir el futuro emplazamiento y menos tratar de administrar con apuro una decisión que nos pertenece a todos los ariqueños como verdaderos dueños de este tesoro patrimonial local de impacto mundial. En Chie existe un organismo rector para la administración de museos, en especial si son construidos con fondos públicos, son nuestros dineros e impuestos que pagarán esta mega obra, quiénes mejor que nosotros para definir el lugar de emplazamiento. Y entre los ciudadanos quienes más relación tenemos con los turistas y los Chinchorro somos los guías de turismo, tenemos la camiseta puesta todo el año con la Cultura Chinchorro y no hablamos de las momias por primera vez como lo hacen muchos de manera oportunista. Importante considerar la opinión y experiencia de operadores turísticos y guías para organizar la logística al atender a miles de pasajeros de una sola vez y al mismo tiempo.

Los museos y el turismo van de la mano, en la generalidad más obvia, los museos se caracterizan por tener exhibición de objetos para ser vistos por la comunidad local y turistas dependiendo del impacto de la muestra. Estamos claros que el impacto de nuestras momias jamás podrá ser superado. El año pasado la comunidad ariqueña definió los ejes principales de desarrollo para nuestra región y el turismo es uno de los más importantes. El lugar de emplazamiento del museo debe estar al alcance de todos, incluyendo la mayor cantidad de turistas posibles.

Para comenzar a soñar con este gran museo me coloco en mi perspectiva de guía de turismo ariqueño, bien patiperreado y con experiencia. Me coloco en un Arica de treinta o cincuenta años más, dedicada al turismo, servicio, agricultura y generación de energía solar… entre otros sueños. Un Arica que ya contará con un borde costero espectacular desde Anzota al Humedal, el actual puerto estará dedicado al turismo y cruceros, la atractiva caleta de pescadores estará en el mismo lugar, ya no estará el cementerio de embarcaciones que bloquea la vista y acceso al mar desde el Parque Brasil por ejemplo. Los camiones con carga ya no ingresarán a la ciudad utilizando el nuevo puerto detrás del aeropuerto, etc. Y los dos trenes que nos conectan con Perú y Bolivia pasarán frente al sitio de la Ex Maestranza (o cercano) justificando paradas del tren frente al museo, de esta manera también se evita que guías de esos países y sus habitantes que son criados desde pequeños con una fuerte animadversión hacia Chile, Arica, El Morro, etc. puedan visitar el museo y solo el museo si lo prefieren para traer más turistas al museo y luego simplemente tomar el tren de vuelta.

Mantener y mejorar el Museo San Miguel de Azapa que muestra la evolución de las culturas en nuestra macro zona andina, y crear otro Gran Museo dedicado a la cultura Chinchorro, con salas para muestras itinerantes, sala in situ subterránea y el museo construido en palafito o altura por ejemplo para evitar un tsunami, una muestra de los Tiwanaku con lo encontrado in situ en su mayor acercamiento al mar en toda su historia, etc. Todo esto, y el mejoramiento de monumentos de la ciudad, significarán el aumento de la permanencia del turista en uno o dos días más.

El acceso al museo debe ser fácil y cercano. No solo para quienes pueden llegar en auto, bus de turismo o pagando un transporte. (Hoy un taxi cobra de ida al museo de San Miguel ocho mil pesos, y si lo espera para traerlo de vuelta en total cobra trece mil pesos). Llegar al museo debe ser fácil y con cercano acceso pensando en la vocación de nuestra ciudad por su clima privilegiado que favorece a la tercera edad, razón por la cual estamos destinados a cada vez más recibir turistas y residentes de ese grupo etario considerando las complicaciones para desplazarse que se nos vienen con la vejez.

Un Gran Museo debe estar acompañado de un centro de convenciones, restaurant y cafetería, tiendas temáticas, librería, biblioteca, un mirador extraordinario con binoculares para ver hasta el Morro, las tortugas, el humedal, etc. La privilegiada vista del sitio de la Ex Maestranza o cercano, ese paisaje maravilloso debe estar dedicado al turismo y no a un centro cívico para albergar las oficinas de gobierno, ese centro cívico debe descentralizar y potenciar otro sector de la ciudad.

Los cruceros de pasajeros se supone irán en aumento nuevamente en su número de recaladas ya disminuidas las tarifas para la recepción de pasajeros, el permiso para la apertura de los casinos en alta mar, el nuevo uso turístico del puerto en el centro de la ciudad, etc. Un crucero promedio de los grandes trae más de cinco mil personas entre pasajeros y tripulación, aproximadamente el treinta por ciento de los pasajeros más menos contrata un tour para lo cual aborda un bus con nosotros los guías locales, el restante setenta por ciento de los pasajeros baja del buque caminando a visitar la ciudad y comprar souvenirs. El nuevo museo no es solamente para los ariqueños e investigadores, el museo también es para los turistas y proyectar la ciudad al mundo e incrementar las visitas a la ciudad con esta tremenda atracción. La organización y logística en el sector turismo para coordinar docenas de buses visitando unos pocos el altiplano y el resto recorriendo la ciudad y los valles considerando todos en un momento la visita al museo, es un gran tema de primera importancia ya que con lo antes señalado en el mejor escenario es posible a futuro, y Dios quiera que sea así, tendremos hasta tres o cuatro cruceros en el puerto turístico al mismo tiempo. Es imposible considerar que el tránsito en Azapa dará lugar para más de ochenta o cien buses intentando llegar al museo y otros tantos taxis, colectivos, micros, bicicletas, y uno que otro peatón que caminará algo similar a lo que caminamos hasta el Santuario de la Virgen de Las peñas.

Por otra parte, si queremos que el nuevo museo sea ampliamente visitado, debe haber posibilidad de llegar caminando desde cualquier lugar de la ciudad. Y desde el puerto permitir a todos aquellos pasajeros que prefieren recorrer la ciudad a su antojo sin pagar ni abordar un bus de turismo o escuchar a un guía, puedan simplemente llegar caminando a esta atracción. Mientras más visitantes mayor difusión hacen estos al llegar y contar la experiencia en sus lugares de origen. Buen número de pasajeros son de la tercera edad, usan bastones, burritos y sillas de rueda. Bien podríamos usar las líneas del tren y extenderlas hasta el atracadero de cruceros para trasladar a quienes tengan problemas de movilidad, usar un par de vagones con vista panorámica para llegar al museo con la accesibilidad de rampas y escaleras mecánicas, y luego continuar hasta el humedal o Poconchile para traerlos de vuelta al barco más tarde. El setenta por ciento de los pasajeros de cruceros no pueden perderse visitar el museo porque no contrataron un transporte para ir a San Miguel de Azapa, futura comuna independiente a Arica con identidad afro que no tienen relación con los Chinchorro.

Azapa es un valle hermoso y privilegiado en medio del desierto. Durante tantos años se trabajó y logró tener una identidad cultural afro descendiente, recordando con respeto lo sufrido por los esclavos. También Azapa cuenta con una característica agrícola diversa en productos con su estrella la aceituna y los olivos que van quedando. Será botar por la borda el trabajo para lograr esta identidad cambiando de giro al introducir un gigantesco museo temático. El valle tendría una confusión de identidad… ni chicha ni limoná.

Es sabido también que se debe ojalá mantener el radio urbano y no seguir comiéndonos la vegetación del valle a punta de edificios y condominios. Si llegara a construirse este museo en San Miguel sin duda provocará un frenético aumento de servicios y construcciones a su alrededor, destruyendo cada vez más áreas verdes importantes por ejemplo para preservar nuestros picaflores. Una hecatombe de construcciones en el valle también colapsará toda la red de agua potable y alcantarillado. Agrandar en vez de optimizar la carretera a Azapa también disminuirá las áreas verdes. Imagine por un minuto el tráfico de buses y autos en las rotondas en un día con varios cruceros en el puerto al mismo tiempo.

Tener un museo arqueológico y antropológico no le da la experiencia necesaria a la UTA para diseñar y administrar un museo de alcance mundial, debe ser una licitación internacional con los mejores expertos a nivel mundial los que presenten sus propuestas para nosotros escoger el diseño más cercano a nuestra idiosincrasia chinchorrera. Nuestra universidad no tiene siquiera una facultad de arquitectura.

Basta ver que en años la UTA ni siquiera ha tenido la capacidad de gestión para conseguir pavimentar el callejón de acceso al actual museo en San Miguel, construir estacionamientos, etc. La ubicación en Azapa tiene muchos inconvenientes. 25.000 mt2 tiene el diseño de la UTA, no necesariamente se debe construir ese diseño, que más parece un edificio de oficinas. Está dicho que debe haber una licitación internacional con gente y arquitectos expertos en museos grandes de alto impacto. Asesorados por expertos locales.

¿Cuántos tsunamis han pasado desde hace 8 mil años a la fecha?, simplemente desde hace miles de años los restos momificados de nuestros ancestros soportaron enterrados bajo la arena, no creo cuestionable que somos capaces de preservar el cuerpo de nuestros antepasados con la gran tecnología y desarrollo arquitectónico y de construcción de los tiempos actuales ante la posibilidad de maremoto. La ubicación en la Ex Maestranza tiene una conectividad y facilidad de acceso con amplias carreteras, una construcción en altura permite además mayor espacio de maniobra para muchos buses.

En el caso de el Morro se pierde todo sentido de estética y la belleza del cerro mismo si se levanta una mega obra. Mantengan la idea de cambiar las antenas, embellecer el paisaje. Suficiente cemento en el Morro habrá con el mejoramiento del actual museo y el proyectado gran Parque del Encuentro. Otra desventaja es asumir que muchas veces se deben traer buses de ciudades cercanas para atender a miles de personas y es usual trabajar con choferes que vienen a Arica por primera vez. Obligar a cientos de buses subir un cerro por un camino peligroso no es buena idea, y subir miles de personas por un andarivel y/o funicular será una experiencia eterna y con largas filas de espera.

Por último señalar que el dinero disponible es para un gran nuevo museo única y exclusivamente, no por ejemplo para desarrollar la idea presentada al CORE por Sernatur, sin embargo ese proyecto ojalá se haga realidad en adición al museo para mejorar la ciudad, lo que tenemos y extender aún más el tiempo de estadía de turistas. Impresionante que lo mostrado hace poco en La Moneda, es diferente a la propuesta de Sernatur y diferente a lo anunciado por la presidenta, en fin.

Sigo soñando pero ya en la inauguración del Gran Museo de la Cultura Chinchorro, con un espectáculo de nivel mundial a la altura de inauguraciones de juegos olímpicos o mundiales de fútbol, con una familia Chinchorro saliendo del mar llegando hasta el escenario exterior del museo, el cual puede albergar una muestra y recreación teatral Chinchorrera cada fin de semana al atardecer. Sueño con que habrá muchos árboles en todo el borde costero no solo para proteger el museo, sino que también a toda la población que vive a orilla de playa.