Niños/as de Parinacota plantan junto a la CONAF primeras llaretas logradas en vivero

conaf_llaretas_1Un trabajo de largo aliento, cuyos resultados plenos quizá no puedan visualizar en vida quienes lo ejecutan, fue el que compartió la CONAF con los cuatro estudiantes de la Escuela “Cotacotani” (G-41) de Parinacota, haciéndoles partícipes así de un hito dentro de la experiencia de conservación que se lleva adelante en Chile con la especie Azorella compacta Phil, la hermosa y singular llareta.

Gracias a la invitación de la entidad, justo cuando se celebraba mundialmente el Día de la Madre Tierra, Maykel Huaylla, Carlo Anqueltopa, Jocelyn Huaylla y Leydi Calle, de 1°, 2° y 5° año básico, junto a su profesor, Andrés Cañipa Pacha, se convirtieron en los protagonistas, de la primera plantación efectuada con la comunidad, de plántulas de llaretas logradas a partir de la germinación de semillas extraídas de tres sectores distintos de la Reserva de Biosfera Lauca, y que se reprodujeron en el vivero de Putre.

La llareta o Azorella compacta Phil, es quizá una de las especies nativas más extrañas y a la vez hermosas de nuestra región. Así como la queñoa es el árbol que crece a mayor altura en el mundo, la llareta es una de las especies xerofíticas –vegetación autóctona de lugares áridos y semiáridos- que persisten también a mayor altitud a nivel mundial, pues crece entre los 3.800 y los 5.200 msnm., en condiciones extremas. Y, al igual que todas las especies de alta montaña, la llareta tiene un crecimiento lentísimo. Recién a los veinte años será de un centímetro/año y antes de eso, sólo irá creciendo a un ritmo anual de 1,4 milìmetros. Si usted ha visto las de mayor tamaño, es porque está frente a una llareta de cientos y hasta más de mil años. De hecho se han medido plantas de tres metros de diámetro a las que se le calcula entre 2.400 y 3.000 años de vida.

Amenazas
Guillermo Cisternas, director regional de CONAF, explica que “la determinación de generar conocimiento sobre la propagación de la llareta, se inscribe en la línea de gestión de nuestra institución que apunta a realizar cada año acciones específicas para reducir las amenazas que enfrentan las especies con problemas de conservación”.

Y la llareta tiene un historial en este sentido, ya que en diversos períodos hubo una “extracción destructiva”, según el calificativo que dan sus estudiosos. Y es que si bien ha tenido un uso ancestral por parte de las comunidades andinas, como leña y medicina, fue a partir de la época minera ligada a la industria del nitrato y la plata, y luego durante la construcción del FFCC Arica-La Paz y el de Antofagasta-Oruro-, en la Segunda Región que fue arrasada para su uso como combustible. Hoy las amenazas no han desaparecido, y se traducen en cambio climático, incendios como el que ocurrió en septiembre del año pasado y que dañó más de 400 llaretas, además de la construcción y mantención de caminos, o la corta ilegal y su contrabando.

Andrés Huanca, ingeniero agrónomo de CONAF en Putre, explica que “el problema mayor es que la llareta tiene una reducida capacidad de regeneración natural por una baja germinación, y una gran dependencia de las condiciones ambientales como humedad y temperatura durante su desarrollo inicial. Al existir una menor densidad de llaretales, la especie pierde su capacidad de cortina contravientos, que le permitía regular las temperaturas para sus procesos de reproducción.

Huanca explica que “esta realidad llevó a iniciar los ensayos de propagación mediante semillas para hacer lo que se conoce como enriquecimiento ecológico, en este caso de los llaretales al interior de la Reserva de Biosfera Lauca. Para ello utilizamos sustrato y semillas de ecotipos compatibles, que trajimos desde las tres áreas silvestres protegidas” (Parque Nacional Lauca, Reserva Las Vicuñas y el Monumento Natural Salar de Surire).

El paso a paso
Fueron 500 gramos de semillas que se colectaron de cada sector, y luego se seleccionaron mil semillas por cada lugar de origen para su siembra en almacigueras del Vivero de Putre. Tras 50 a 57 días el esfuerzo de guardaparques y agrónomos mostró sus frutos con el brote de las primeras plántulas, y un resultado de germinación promedio de 12,6%. Daniela Huanca, ingeniera agrónomo a cargo del Vivero de Putre y los guardaparques Arturo Gómez y Rubén Calle, formaron parte de esta etapa.

La plantación
Elegir el Día Internacional de la Madre Tierra, fue casi natural para llevar a cabo la primera plantación con la comunidad local. Y qué mejor que con los niños y niñas de la Escuela de Parinacota. En rigor ellos dieron la continuidad a la plantación de ensayo de 15 llaretas hecha con anterioridad por el equipo de trabajo, con cinco plantas procedentes de cada área silvestre protegida.

Carlo, Maikel, Joselyn y Leydi, estaban felices por conocer la planta de llareta en su desarrollo inicial. “Fue toda una experiencia para los cuatro plantar ellos mismos en el cerro”, refiere Andrés Huanca. Y agrega, “el lugar escogido fue una zona arrasada por el fuego antiguamente”.

En la charla que se efectuó previamente en la escuela, los alumnos/as supieron que la llareta está clasificada como Vulnerable y que se encuentra bajo protección legal por la Ley 20.283 del Bosque Nativo. Luego caminaron 15 minutos junto a su profesor, el guardaparque Álvaro Tralma y Andrés Huanca, hasta llegar al cerro contiguo al bofedal, para establecer diez nuevas llaretas, aumentando a 25 nuevas plantas con el ensayo inicial. De regreso hicieron una limpieza del bofedal, recogiendo la basura del lugar. Cuando terminaron, comenzaba a nevar.

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