Mujer aymara estuvo más de 4 meses privada de libertad por acompañar a su pareja: Era inocente

E.C.F, es una mujer aymara de 25 años, con educa básica incompleta y estaba embarazada al momento de su detención. Perdió al bebé y tras un extenso juicio oral, fue absuelta de la acusación.

Un arduo trabajo y la presentación de antecedentes culturales, socioeconómicos y de pertenencia ancestral, fueron importantes a juicio de la Defensoría Penal Pública, para explicar la nula participación de una mujer que fue acusada por el delito de tráfico de drogas (artículo 3°, Ley 20.000) e infracción al artículo 318, en el marco del juicio oral del denominado caso “Mussolini”. La tesis de la defensa, se basaba en estas áreas para aclarar la inocencia de su representada.

El hecho que ocurrió el 24 de abril de 2020, entre el kilómetro 30 y 33 del Valle de Azapa, terminó con la aprehensión de 11 personas, entre ellas E.C.F, quien se encontraba embarazada y su pareja, padre de su hijo de 7 años. La detención se generó tras las escuchas telefónicas realizadas, en las que se daba cuenta que el vehículo conducido por la pareja de E.C.F, se trasladaría para recoger a dos personas, quienes traían droga desde Bolivia.

Durante la detención, la mujer -según consta en su declaración y denuncia realizada al INDH-, fue lanzada al piso y golpeada por efectivos policiales, quedando con diversas lesiones, una de ellas, la que sería causante de la pérdida del bebé que llevaba en su vientre.

Ella siempre manifestó su inocencia, aduciendo que desconocía que irían a buscar a personas que trasladaban droga, ya que era recurrente que ellos fueran a buscar trabajadores a diversos sitios del valle, con el fin que los ayudaran con la cosecha de tomates, por lo que aquella noche, creyó se trataba de lo mismo y al no poder cuestionar a su pareja, debió aceptar ir con él.

Juicio oral
Si bien E.C.F, estuvo privada de libertad por 4 meses y medio, logró salir en libertad, gracias a los antecedentes presentados por su defensa, la que estuvo a cargo del Defensor Local Jefe (s), Rodrigo Torres Díaz. Pese a que pudo salir del recinto penal, estuvo posteriormente sujeta a arresto domiciliario y firma mensual, perdiendo trabajos por aquello y acrecentando su vulnerabilidad.

Tras dejar la prisión preventiva, la mujer logró reunirse con su hijo de 7 años, con quien vive en una precaria vivienda del Valle de Azapa. El juicio oral que duró dos semanas y que incluyó la declaración de cada uno de los acusados, efectivos policiales y diversos peritos, terminó con la absolución de ella, tras comprobarse que no existían antecedentes que pudieran confirmar que estuviera en conocimiento de la comisión del delito.

Durante el juicio oral, la defensa aportó antecedentes que daban cuenta de la vulnerabilidad y la subyugación en que se encontraba E.C.F, al momento de los hechos y que, ella no sabía sobre el traslado de droga.

Relación asimétrica y cultura
Las pericias solicitadas en su momento por el Defensor Local Jefe (s), Rodrigo Torres Díaz, tenían como propósito explicar desde los factores culturales y de género, la razón por la cual, la mujer acompañó a su pareja aquella noche, sin mostrar mayor oposición a lo solicitado, aún cuando la ciudad se encontraba en cuarentena y no podían salir.

La apreciación intercultural, estuvo a cargo de la facilitadora intercultural de la Defensoría Penal Pública, Inés Flores Huanca, quien explicó que si bien en las comunidades aymaras se habla del Chachawarmi (unión del hombre y la mujer), ambos no tienen la misma capacidad de oposición, de cuestionamiento o de injerencia, frente a diversos temas, siendo esta una de las razones por las que ella no se negó a la petición de su pareja, así como tampoco hizo preguntas.

Pérdida del embarazo
La absolución de E.C.F, tiene un acontecimiento que no podrá ser olvidado y es que, en el momento de su detención ella estaba embarazada y según su relato y posterior denuncia, fue golpeada por los policías. Cuando señaló estar embarazada e insistir en sentirse mal y presentar sangrado, fue llevada a urgencias, donde se confirmó su estado.

Posterior a ello y según relató en su denuncia, siendo trasladada a cumplir prisión preventiva en la cárcel de Arica, continuo con malestares, manifestándolo, pero siendo atendida más de dos semanas después, tras haber cumplido su periodo de cuarentena en el recinto. Fue allí, cuando supo que había perdido a su hijo/hija.

Esto la dejó conmocionada, sin embargo, teniendo presente que tenía un hijo de 7 años que dependía de ella, siguió adelante y colaboró con su defensa, con el fin de demostrar su inocencia. Finalmente fue absuelta de los cargos imputados.