Midiam Silvestre, la mujer que ilumina de colores los edificios de Arica. Un ejemplo digno de imitar

Midiam Silvestre, trabaja codo a codo sobre un andamio a la par que sus compañeros hombres pintando edificios.

Al celebrarse hoy el Día del Trabajo, AricaMia ha querido titular la edición de hoy con el nombre de una mujer trabajadora, fiel representante de la mujer chilena.

A 20 metros de altura sobre un andamio, un grupo de trabajadores seguían realizando sus labores de pintado de un edificio en el conjunto habitacional Pukará, cuando una voz diferente, llamó la atención desde lo alto: “falta más blanco”, sorpresa, era una voz femenina que acusaba la falta de pintura. De inmediato uno de sus compañeros le hizo llegar la tineta con el color faltante y ella siguió con sus labores.

AricaMia, en el momento de su colación, se acercó a conversar y comenzó un entusiasta diálogo.

“Midiam Silvestre me llamo”…y recalcó: “mi nombre es Midiam, así me puso mi padre”.

¿Cómo llegaste a pintar y en altura?
“Yo integraba un grupo de mujeres que trabaja haciendo muretes en la ex isla del Alacrán con piedra laja, hace ya varios años atrás. Subíamos al morro con cincel y martillo y sacábamos las piedras de allí y luego las acomodábamos y empezábamos a hacer los muretes. De allí nos trasladaron al estadio, éramos del grupo de Proempleo, y nos asignaron para arreglar las multicanchas, colocando adoquines, hacer algunos muros, plantar pasto y muchos otras funciones más. De allí nos trasladaron posteriormente a Aseo y Ornato a cumplir funciones en el vertedero, lavando los contenedores de basura, luego nos cambiaron el proyecto y nos trasladaron a pintura. Reconozco que me costó mucho aprender a pintar. Me toca repasar muchas veces los detalles, encaramarme en los andamios, como usted lo ha visto”.

Tú trabajas con hombres ¿cómo te tratan?
Sonríe y cuenta…”hum, los hombres aquí son muy alegres, les gusta bromear, se echan la talla. Si, me llevo bien con ellos, aunque a veces se ponen pesados, me tratan como hombre, y ahí se dan cuenta que soy mujer y cambian…nada malo, me gusta trabajar con ellos”.

Cuéntanos de ti
Soy casada, tengo siete hijos la mayor (30) vive con mi madre y el siguiente (27) tiene su vida formada ya, una familia con dos hijos, luego viene uno de 24 años que está estudiando en la universidad ingeniería civil en megatrónica, hay otro en tercero medio, luego viene uno de once añitos en sexto básico, una hija de nueve añitos y cursa el quinto básico y las más chiquita de 6, que va en segundo básico”.

Tú realizas un trabajo pesado, porque hemos visto cuando cambian los andamios y trabajas a la par de tus compañeros.
“Estoy acostumbrada, como hace años trabajaba con cosas pesadas, me gusta trabajar con ellos, sé que es pesado, pero hay que hacerlo”, dice con seguridad y con una sonrisa en sus labios.

¿Qué mensaje le enviarías a las mujeres que no tiene trabajo…le recomendarías que hicieran un trabajo como este?
“Las mujeres de hoy, no somos las mujeres del tiempo de antes, cumplimos funciones como hombre ahora, en construcción, de todo. Hay harto trabajo que también podemos hacer nosotras, no solamente barrer en la calle o estar haciendo el aseo en la casa, trabajar en pintura, como yo. Ya no es como antes”. Sentenció.

¿Cuéntanos cómo es tu día a día?
“ Es largo lo mío. Yo me levanto todos los días a las 5 y media de la mañana, porque a mí me gusta plancharle toda la ropa a mis niños para que vayan al colegio impecables. A las 6 levanto a mis hijos, que son varios y tenemos un solo baño en la casa, por lo tanto tienen que bañarse por minutos, todos ordenados. A las siete ya están tomando su desayuno y a las siete y media están en el colegio.

Entro a las 8 a mi trabajo y a las 8 y media ya estoy aquí cumpliendo mis labores de pintora.

En la tarde estoy llegando a mi casa a las 18 horas, hay que hacer el aseo, cocinar, revisarle el trabajo a los niños, ayudarlos en sus tareas, enseñarles…todo hay que hacer”.

“Durante el día no hay nadie en la casa. Nos juntamos alrededor de las 6, y cocino, y a las 7 de la tarde estamos almorzando. Los menores almuerzan en el colegio”. Manifestó.

¿Qué proyectas para el futuro?
“Todos los sacrificios que estoy haciendo es por ellos, para que sean alguien en la vida, que no sean como la mamita, yo no tengo estudios y por eso estoy acá trabajando, si tuviera estudios, estaría trabajando en otra cosa, en lo que me gusta a mí, con una profesión. Yo les inculco todos los días que tienen que estudiar y superarse más que la mamá”.

¿Qué es lo que te gusta?
“Me hubiese gustado estudiar educadora de párvulos y trabajar con manualidades ese es mi sueño. Hago maquetas, confección de adornos, tejidos, esas cosas me gustan”.

¿Qué haces los fines de semana?
“El sábado y el domingo, trabajo en la feria de Yerbas Buenas con Linderos, me coloco a vender mi ropita que traigo de Tacna. A veces hay domingos que no voy y se los dedico a mis hijos, cuando veo que tienen prueba o trabajos que hacer, ahí le dedico el día a ellos. Esa es mi semana”. Puntualizó.

¿Haz hecho manualidades para vender, para exponer, para mostrar?
“Para el colegio. Mis hijos siempre se sacan puros sietes…mapas, manualidades en general, castillos, maquetas, robots…eso se los hago yo”, dice sonriendo y muy orgullosa de ello.

Ricardo uno de sus compañeros, se acerca y nos cuenta
“Midiam es una persona muy especial, porque a veces llega con su genio y tenemos que soportarla no más. A veces alguno de los compañeros tiene que hacer algún trámite y pide permiso, entonces ella le cubre el puesto y se encarama igual que nosotros al andamio. Ahí la molestamos, ya Midiam, tienes que subirte y a veces ella no quiere hacerlo, pero igual se sube con su arnés, su casco y pinta…aperra igual que todos. Cuando nos pasamos del límite hablando cosas que no corresponde, entonces nos reta. Ella está acostumbrada con nosotros, lleva varios años ya.
Compartimos todo acá, a veces un tecito o el almuerzo que compramos por acá cerca…estamos bien con ella. Hay que cuidarla no más”, nos dice, soltando una carcajada.

Todo un ejemplo esta mujer trabajadora, cuyo único anhelo es sacar a sus hijos adelante y que tengan una profesión. Un ejemplo destacable especialmente hoy, en que se celebra el Día del Trabajador.