Medio siglo de vida del Parque Nacional Lauca

Parque Nacional Lauca

“Hoy su gestión está asociada sin dudas a un desarrollo participativo con las comunidades locales”, dice director regional.

Nada menos que medio siglo, cumple este 11 de agosto el Parque Nacional Lauca, una de las cinco áreas silvestres protegidas de la Región de Arica y Parinacota y uno de los ecosistemas más representativos del altiplano nacional.

Su existencia destaca hoy en día como parte integrante del hotspot de biodiversidad de los Andes Tropicales, es decir una de las 35 zonas globales para la prioridad de conservación del planeta, según explica Héctor Peñaranda, director regional de CONAF.

El directivo resalta además que “el parque es además parte integrante de la Reserva de Biosfera Lauca, y ambas figuras están hoy en día aplicadas sin duda a una gestión enfocada en un modelo de desarrollo participativo que busca conectar y conjugar conservación, sustentabilidad de los recursos y calidad de vida de las comunidades locales”.

Su creación estuvo ligada directamente al trabajo de conservación de la vicuña y al resguardo de su singularidad en términos ecológicos, ya que reúne acuíferos vitales para la región, una rica avifauna, bellezas paisajísticas de gran atractivo y un rico patrimonio cultural.

50° aniversario
Al igual que la propia CONAF, que este año cumplió también 50 años de trayectoria institucional, este aniversario no tendrá ceremonias especiales, pero sí una difusión de la fecha a través de las redes sociales de la Corporación, donde se vuelcan imágenes de sus recursos naturales y bellezas paisajísticas, así como fotos de su época inicial como la referida a la donación del Fondo de Conservación del Medioambiente (WWF por sus iniciales en inglés) y que permitieron dotar en los años ´70 de una casa rodante y una camioneta que serían vitales para el trabajo de conservación de la vicuña.

A este respecto, Carlos Nassar San Martín, jefe de Áreas Silvestres Protegidas en la región, y quien fuera guardaparques en los inicios del Parque Nacional Lauca, recuerda: “Los primeros trabajos tuvieron que ver con el levantamiento de información para comenzar a trabajar por la conservación de la vicuña. En esa época se definieron los sitios de censos y comenzó esta recopilación estadística, que no ha parado hasta la fecha. Recuerdo también cómo se elevaron solicitudes de financiamiento a nivel externo para lograr revertir el peligro de extinción en que se hallaba la especie y el éxito logrado en el tiempo que incluso permitió que donáramos vicuñas al Ecuador, para repoblar el sector del Páramo de Chimborazo”.

Nassar enfatiza que “el haber generado la conservación de los recursos existentes en el área, que son muy variados, fue un trabajo arduo de parte de los profesionales, personal técnico y guardaparques. En el caso particular de la vicuña permite que hoy en la actualidad se pueda realizar un manejo sustentable por parte de las comunidades aymaras propietarias de terrenos al interior de las áreas silvestres protegidas de la provincia de Parinacota”.

Y justamente el último plan de manejo de esta unidad, declara explícitamente en su objetivo que: “El Parque se maneja bajo un modelo adaptativo público privado…” Esta mirada ha permitido un trabajo con los residentes propietarios aymaras, en su mayoría comunidades sucesoriales de derechos de propiedad.

“Hoy en día gracias al proceso participativo que CONAF ha impulsado, se ha logrado contar con las visiones de las sucesiones y hay una comprensión de los valores ecosistémicos y del potencial presente y futuro de este territorio”, afirma el director regional de la entidad.

Recursos
Y es que el Parque Nacional Lauca es un conjunto único en la región. Así lo demuestra la existencia de sus acuíferos asociados al río Lauca y la cuenca del Chungara o su avifauna compuesta de 147 especies -de gran adaptación a condiciones extremas, pero a la vez frágiles ante la actividad humana-.

Su flora la integran 245 especies. Y en términos paisajísticos y culturales, sus cerros tutelares como los volcanes Parinacota y Pomerape, cuya leyenda los transformó en los Payachatas, el Guallatire y otros, así como los bofedales que alimentan la ganadería local, así como el majestuoso lago Chungará o las hermosas lagunas Cotacotani, son atractivos singulares de los visitantes.

Guarderías y equipo humano
Las vistas a esta diversidad tienen puntos clave desde senderos, áreas de picnic y miradores aledaños en las tres guarderías que mantiene CONAF en el parque: Chungara, Parinacota y su centro de información ambiental y Las Cuevas, cercana a sitios arqueológicos como el alero rocoso que albergó a los primeros habitantes altiplánicos y el chacku incaico, que revela la ancestral captura y esquila de vicuñas.

En ellas laboran actualmente los guardaparques Álvaro Tralma, Enrique Miranda, Arturo Gómez, más Walter Calle como administrador del Parque y personal transitorio, que hacen posible los censos de vicuña, tarucas, aves acuáticas, incluidos los flamencos y monitoreos de quirquinchos, suris y guanacos. No quedan fuera de su labor monitoreos especiales a los bosques de queñoa, el apoyo a la investigación de especialistas o la atención a un promedio de 12 mil visitantes al año, que en este 50° aniversario varió por la fuerza mayor de la pandemia. Pero sin duda un parque de enorme trascendencia en su aporte a la conservación, la lucha contra el cambio climático y la vida de sus comunidades insertas y aledañas.