Más de 780 personas han cumplido sus condenas con trabajos comunitarios

Este año han sido beneficiadas nueve instituciones

“Mi chip cambió totalmente, porque los últimos tres años que hice en la cárcel para mi fueron como 20, porque ahora que tengo un hijo, es más difícil. Obviamente mi pensamiento cambió, llevo otra vida, ya no es igual. Antes me relacionada con gente que estaba metida con el tráfico y ahora ya me alejé de todo eso, ahora yo vivo en mi casa, con mi pareja y mi hijo. Somos los tres solamente”. Con estas palabras, se refirió Rosario, usuaria del Centro de Reinserción Social de Arica, que hace poco tiempo terminó de cumplir, en el medio libre la pena de Prestación de Servicios en Beneficio de la Comunidad (PSBC) que consiste en la realización de actividades no remuneradas a favor de la comunidad o en beneficio de personas en situación de precariedad, coordinadas por un delegado de Gendarmería de Chile.

El director regional de Gendarmería, región Arica y Parinacota, coronel Roberto Maldonado Soto manifestó que “desde el funcionamiento de la Prestación de Servicios en Beneficio de la Comunidad, a nivel regional un total de 781 personas, han cumplido con dicha pena, de las cuales 75 usuarios están vigentes, desarrollando distintos trabajos comunitarios. Asimismo, a nivel regional se han suscrito 23 convenios con diversas instituciones, donde los usuarios y usuarias han realizado diversas labores”.

El oficial agregó que “este tipo de pena que no es muy conocida por la comunidad, también permite potenciar la inserción laboral y por ende, la seguridad pública, teniendo efectos positivos de acuerdo al trabajo desarrollado por los profesionales de Gendarmería a cargo del cumplimiento de la pena como también de la voluntariedad por parte de las personas que deben cumplir con este tipo de condena”.

La pena sustitutiva de la PSBC insta por la integración social de los penados en actividades que puedan vincularlos con un ambiente que favorezca el adquirir conductas prosociales, que además retribuyan el daño de la comisión del delito cometido, satisfaciendo así los requerimientos de seguridad, prevención pública y los fines preventivos especiales de la pena, favoreciendo a la vez la disminución de las personas que se encuentran condenadas en el medio cerrado.

En el caso de Rosario, su pena la cumplió, durante dos meses, trabajando ocho horas diarias en el Hogar de Acogida Padre Pio de Pietrelcina, realizando la atención de los adultos mayores, labores de aseo, pintura y arreglo de enchufes como también estuvo a cargo del acceso al recinto y donde conoció una realidad totalmente desconocida para ella.

Si bien hace años, estuvo privada de libertad, Rosario destacó que en esa ocasión adquirió todo lo positivo y las oportunidades que tuvo en la cárcel, como postular y acceder a los beneficios, estudiar, terminar su 4to Medio y titularse de técnico en Electricidad. Asimismo al salir con la libertad condicional, se capacitó en Soldadura al arco.

A días de terminar el cumplimiento de su pena, en el Hogar de Acogida, Rosario reconoció sentir tristeza. “Lo más gratificante es llevarme esta experiencia, de por ejemplo atender a una abuelita que sufría de cáncer, igual que mi mamá que falleció hace poco de cáncer y que por el hecho de haber estado detenida, no pude cuidarla. Dios por algo me puso acá. Esta experiencia fue positiva en lo emocional y en conocer otro mundo, los adultos mayores vuelven a ser niños y dependen de uno”.

La usuaria agregó que “esta forma es mejor que cumplir una pena en la cárcel, porque tienes la posibilidad de llegar todos los días a tu casa. En cambio si estas privada de libertad, es todos los días y todas las noches. Ahora, cumpliendo con el trabajo comunitario, me doy el tiempo de ir a dejar a mi hijo a la escuela a las 8:00 horas y a las 8:30 vengo a cumplir mis horas de trabajo comunitario. Mi pareja me ayuda con ir a buscar a mi hijo y a las 16:00 horas llego a la casa y le ayudo a mi hijo, a hacer las tareas de la escuela. En cambio, si estuviera privada de libertad, no podría. Cuando estuve en la cárcel, lo más difícil fue estar lejos de mi hijo, ya que es súper apegado a mí. Fue difícil esa separación y no entendía porque yo estaba en la cárcel”.

Sobre las posibilidades de insertarse en la sociedad, Rosario afirmó que “de cierta forma la sociedad desconfía, está con el temor, pero todos merecemos oportunidades. Yo tengo todas las ganas de trabajar. Y si me dijeran quedarme, yo me quedo sin problemas. Yo cumplí mis horarios, mis horas. Esto lo tome como un trabajo y somos gente responsable. Confíen. Quizás cuesta reinsertarse de nuevo en la sociedad, porque uno en su entorno necesita apoyo. Hay gente que igual está sola, que comete un delito, está en la cárcel y tanto su familia como las personas le dan vuelta la espalda, salen a calle y se van a lo más fácil, a volver a delinquir. Claro que no es el camino, hay otras opciones, pero cuesta más cuando no tienes apoyo”.

Un aporte para el Hogar de Acogida
La directora administrativa del Hogar de Acogida Padre Pío de Pietrelcina, Marta Codocedo Castro, destacó el desempeño de Rosario. “Es excelente persona, porque nos ayuda en todos los aspectos tanto en la infraestructura, ya sea pintando como también cuidando y alimentando a los adultos mayores. Ha tenido muy buena disposición y estamos muy agradecidos de Gendarmería, ya que durante años, nos han enviado a personas bastante buenas y que han aportado bastante al hogar. Además han mostrado su entrega con amor y compromiso hacia los adultos mayores como también les ha servido para irse con otra visión de la vida”.

Sobre la disposición de Rosario para realizar diversos trabajos, la directora del Hogar de Acogida destacó la puntualidad, el respeto, la responsabilidad y el compromiso de ella.