Los efectos traumáticos de un desastre natural

catastrofeEs posible pensar que los últimos acontecimientos vividos tanto en el sur como en el norte, más allá de los desastres provocados en la misma naturaleza, incidirán en el desarrollo de enfermedades y patologías asociadas.

Entre ellas las de carácter emocional, derivadas por el impacto directo e indirecto de dichos accidentes de la naturaleza.

Especialista de la U. del Pacífico analiza los efectos psicológicos en la población y el rol que deben cumplir las autoridades y los medios de comunicación.

Los desastres naturales en general tienen fuertes repercusiones sobre la salud mental de la población y las diversas manifestaciones de esto pueden aparecer en corto, mediano o largo plazo a nivel psicológico, señala V/erónica Navarrete, Coordinadora académica de la Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico. / “Las primeras reacciones en general son de temor y pánico frente a la amenaza de daño o muerte.

Aquí los más vulnerables son los niños en cuanto viven un doble proceso, el miedo de ellos mismos y el de sus cuidadores, los cuales al no poder aparecer como protectores y contenedores generan este efecto”.

Luego de ocurrida la tragedia – agrega la especialista – los sentimientos que priman son el miedo y la angustia, apareciendo trastornos en las rutinas de alimentación, sueño y escasa sensación de fuerza y energía. “Los trastornos están ligados a la ansiedad en este periodo. Estos desajustes se hacen más severos cuando persiste en la organización social el caos y la dificultad para retomar la vida antes del desastre”.

Verónica Navarrete precisa que en cuanto a los trastornos de estrés pos traumático aparecen alrededor de unos meses de ocurrida la tragedia.

“Esto está ligado al recuerdo continuo y la reedición del evento traumático, a través de sueños o de la
evitación de cualquier acontecimiento que pudiera ligarse al evento traumático”.

Sobre cuándo debiéramos pensar que estas manifestaciones emocionales deben ser tratadas o intervenidas, la experta indica que las intervenciones deben ser implementadas cuando la persona no puede volver a retomar el ritmo de su vida previo a la catástrofe. “Cuando teme salir de su casa, asistir al colegio, o cuando aparecen trastornos del sueño, de la alimentación, alteraciones del comportamiento, desorganización personal, emocionalidad intensa entre otros”.

Aconseja que en el caso de los niños pequeños, pueden aparecer síntomas somáticos sin causa médica, tales como dolores abdominales de cabeza ligados a la angustia y ansiedad, también la dependencia de adultos manifestada como angustia de separación.

Sobre las intervenciones que deben hacerse con los afectados en forma directa, Verónica Navarrete señala que no existen intervenciones tipo para enfrentar a los afectados por las catástrofes, sino más bien las intervenciones deben ser planificadas en diversos niveles. “Sociales comunitario: las acciones e intervenciones deben estar dirigidas a que la comunidad pueda paulatinamente volver a organizarse, encontrar maneras de retomar en forma gradual las actividades propias de esa comunidad. Nivel familiar: entregando a la familia la posibilidad de
estar juntos y de cuidarse y mantenerse contenidos en un espacio que les brinde seguridad. Pudiendo retomar los roles, funciones y el ritmo familiar pausadamente. Y Nivel individual: donde la intervención debe estar centrada en la facilitación de que las personas puedan expresar las emociones, sentimientos y cogniciones muchas veces ambivalentes frente al desastre. En este nivel es importante el abordaje de la sintomatología post traumática que pueda aparecer en cada una de las personas”.

Otro tema – indica – es que al planificar las intervenciones se debe tomar en cuenta la etapa evolutiva de las personas. “Ello porque según el desarrollo de cada una, podemos encontrar herramientas y técnicas de
intervención, que son más eficaces tomando en cuenta este aspecto”.

Al respecto se refiere puntualmente a cómo explicar a los más pequeños acerca de estos desastres de la naturaleza, de modo que no les provoque ansiedad. “Lo primero es que es importante abordar en familia el tema de
los desastres naturales, pero no cuando estos ocurren si no como un tema habitual sin que esto signifique entregar más información que la necesaria y posible de comprender por el niño. Poner el tema y esperar que los niños pregunten y de acuerdo a sus consultas ir abordando la temática. Es importante además que puedan conocer que existen diversas instituciones que apoyan la población en estos casos como la Cruz Roja, Onemi entre otras, es decir que hay un aparataje social que está preparado para apoyar y contener a la población en estas catástrofes”.

Frente al impacto de la pérdida – sea esta material o de un ser querido – la especialista de la Universidad del Pacífico aconseja dar el espacio a nivel familiar para que el tema de la pérdida pueda ser abordado. “Lo que ocurre generalmente es que se evita hablar y conectarse con las emociones ligadas al duelo. Es importante validar en el medio familiar, el miedo y la angustia que todos están vivenciando. El enfrentamiento a la posibilidad de muerte que todos vivenciaron es un factor común a ser abordado”.

Agrega que el tema de la pérdida no debe ser enfrentado como un secreto tema tabú, sino que como un espacio de contención y apoyo donde todos los miembros de la familia pueden expresar sus emociones ligadas al proceso. “Es importante el respetar el que muchas veces no quieran hablar de lo ocurrido pero si brindarles el espacio para hacerlo cuando ellos se sientan preparados. En los niños es importante entregar espacios no solo ligados a la palabra sino que puedan expresar sus emociones ligadas al miedo a través del juego, los dibujos, entre otros”.

El rol de los medios de comunicación
Es importante tener presente que la sobre exposición a escenas de alto dramatismo como ocurre muchas veces después de ocurridas las catástrofes por parte de los medios de comunicación, pude ser en sí mismo un agente re traumatizador, aclara la psicóloga Verónica Navarrete. “Esto debido a que las personas que han estado vivenciando
situaciones límites en cuanto a la sobrevivencia personal y con alto contenido afectivo, pueden sentirse al visualizar esas escenas reeditando la vivencia traumática”.

Es así – agrega la docente de la escuela de Psicología de la U del Pacífico – si los medios de comunicación post desastre siguen mostrando caos y desorganización, escasas redes de apoyo y contención, podría repercutir fuertemente en que la sintomatología de estrés se mantenga.

“En el caso de los niños pequeños es bueno supervisar por parte de adultos las noticias que observan ya que podrían – por su fuerte contenido – generar confusión y angustia en ellos”.

Es importante señalar – finaliza – que los medios de comunicación pueden ser de gran apoyo en las catástrofes naturales manteniendo una red de conexión que se ha visto fragilizada por la catástrofe.