“La otra calle de Arica”: Libro con rostros e historias de quienes viven en situación de calle

la_otra_calle_de_aricaUna buena fotografía puede valer más de mil palabras. Pero una foto con el rostro barbudo y quemado por el sol, curtido por los avatares de la vida callejera y del vino tinto barato de Ricardo de la Cruz Dodds-Laspiur, más conocido como ‘El Loco Vadulli’ puede evocarnos sentimientos profundos de toda una vida, de quienes crecimos y nos desenvolvemos en este primer puerto de Chile y que gracias a su rostro familiar nos podemos reconocer como nortinos, como vecinos, como ariqueños netos, en cualquier parte del mundo.

Rostros duros, que claman por ayuda, rostros enfermos de gente golpeada por el abandono, por la pobreza más cruda, por las enfermedades mentales, por el alcohol y por las drogas, que desde la óptica del artista, nos llaman a enfrentar aquello que muchas veces preferimos no mirar; el sufrimiento ajeno, y todo a través del libro: “La otra calle de Arica”, presentado en el espacio del creador Juan Díaz Fleming, la Galería San Marcos.

RESUMEN DE VIDAS
Pero más agradecible aún resulta este intento por remecer las conciencias de los ariqueños, al comprobarse que el entretenido texto que acompaña a las fotografías, resume cada una de las situaciones de vida de los verdaderos protagonistas de esta historia, de quienes viven en situación de calle, con anécdotas de los ‘Vadulli’, del apoyo impagable del ‘comedor de Doña Petita’ y con explicaciones fundamentadas de todos los esfuerzos gubernamentales y de la Iglesia que se han hecho por erradicar este flagelo social, donde el abandono familiar parece ser el ingrediente estremecedor.

Y las autoras se preguntan a través de este esfuerzo artístico, de poderosa carga social: “¿Por qué ellos están así? ¿Por qué nadie los ayuda? ¿Por qué se convirtieron en los locos lindos de la ciudad?”. Y todo a través de un trabajo de imágenes cuidadosamente seleccionadas, que nacen de una inquietud personal de la fotógrafa y artista Valeska Astudillo Díaz y de la trabajadora social Melinka Martínez Calderón.

“Mi mirada como fotógrafa es comunicar siempre. Mostrar lo que para muchos, es invisible. Este es un proyecto que nos ganamos por el 2% del FNDR social, un trabajo que hicimos en conjunto con Melinka. Ella tiene una amplia experiencia en atender personas en situación de calle. Es un proyecto cultural con un trasfondo social importantísimo. Un intento por fundir sus experiencias como asistente social y las mías como fotógrafa. Y qué mejor que hacerlo con imágenes. Además tenemos esta exposición fotográfica que resume todo lo que quisimos mostrar en este humilde libro”, señaló Valeska.

Y el municipio de Arica también estuvo presente en este lanzamiento, a través de los concejales Lissette Sierra, Miguel Ángel Leiva y Juan Carlos Chinga, encabezados por el Alcalde de la comuna, doctor Salvador Urrutia.

“Es como muy bien dice el título del libro, ‘La otra calle de Arica’. La gente que habitualmente permanece escondida, que no está a la luz del día, o que la vemos muy fugazmente. Una idea artística formidable de Melinka Martínez y de Valeska Astudillo, la que han plasmado en este libro y al mismo tiempo en esta exposición. Es la otra parte que tiene una ciudad, la de los que viven en situación de calle, la de los que tienen muchísimos problemas, que no son protagonistas del día a día, pero que merecían un espacio. Los que estamos acá trabajamos en el tema, pero es bueno tener un remezón como el que estas artistas han logrado”, subrayó el jefe comunal.

Son los rostros de los hijos de la miseria, rostros de alma lacerada por la injusticia, que día a día se mueven entre nosotros, anónimos, inocentes, ignorantes de todo y de todos, que pasan revista a las tropas en los desfiles de domingo, que le dan la mano al Alcalde todos los días, y que todos los días esperan algo más que un simple moneda de a cincuenta. Hombres y mujeres caídos, que gracias a la pasión de dos artistas, se convierten en seres humanos con nombres y apellidos, con un pasado de dolor y abandono insufribles, a ratos, y con un futuro del que hoy, de una u otra manera, todos somos cómplices.