La Iglesia retrocede el mercado avanza (Carta)

Sr. Director:
En plena Semana Santa, he querido hacerle llegar unas reflexiones, las que debiéramos tener en cuenta de lo que ha pasado con las religiones y el avance inexorable del mercado.

Sin otro particular, saluda atentamente a usted.

Desiderio Rojas.

La Iglesia retrocede el mercado avanza

En los últimos tiempos, ha existido un gran retroceso en cuanto a los signos, símbolos y creencias de las Iglesias, y es así como este retroceso ha sido en gran parte causado por el mercado y la necesidad de vender, a una sociedad de consumo que irremediablemente, avanza por los senderos del paroxismo comercial. Ya no es en cuanto tengo, cuanto gasto…es ahora cuanto gano y en cuanto me endeudo.

Esta necesidad irrefrenable de la sociedad actual de comprar, estar a la moda, obtener bienes de consumo, ha llevado a abandonar sentimientos y más aún, valores, conductas y creencias religiosas muy arraigadas en nuestra sociedad.

Viejo PascueroDesde niños, crecimos con la idea de un ser que todo lo podía, y a él le encargábamos los sueños, deseos y regalos que deseábamos cada 25 de diciembre. La Navidad, hermosa fecha donde la Iglesia, cualquiera de ellas, nos enseñaba que había ocurrido en Belén el nacimiento del Hijo de Dios, del Salvador: de Jesús, sin embargo no era a Jesús a quien le pedíamos nuestros deseos, sino al viejito pascuero, un ser irreal, imaginario, dadivoso, creado por una bebida de fantasía, que rápidamente desplazó al verdadero creador de la Navidad, a Jesús. Una Navidad sin el viejo pascuero, no es una Navidad, aunque en la mayoría de los hogares hacen una representación del portal de Belén, eso nada significa ante el poder de los regalos que se arruman debajo de un árbol cargado de luces y adornos. Una casa sin árbol para Navidad, no es una verdadera Navidad. Árboles blancos, verdes, rosados, adornan las casas durante el mes de diciembre. Un hombre abrigadísimo, en pleno verano, ingresa por una chimenea inexistente en nuestros hogares y supuestamente deja regalos, los cuales debemos pagar nosotros en tres, seis o nueve meses, precio contado.

Este ser imaginario se lleva finalmente los aplausos y las gracias, de la vorágine de compras, deudas en la cual nos vimos todos envueltos. La Navidad actual, empobrece a cualquiera…¿Y Jesús?, ¿Quién es ese tal Jesús, qué tiene que ver con los regalos, las deudas, el árbol de pascua? Nada, no tiene absolutamente nada que ver con este mundo moderno.

JesusEste mismo Jesús, que nació en Belén, con el pasar de los años, fue condenado a una muerte horrible, clavado en una cruz. Todo el mundo reconoce su sacrificio, en lo que se da en llamar la Semana Santa, semana en que las agencias de viajes ofrecen sendos paquetes turísticos a buenos precios, excelente gastronomía, una semana corta en lo laboral y que nos permite pasar un excelente fin de semana disfrutando las cosas agradables de este mundo.

En esa fecha se conmemora la muerte de Jesús, fecha que debiera ser de recogimiento, lo que simplemente ignoramos y nos vamos de paseo, a pasarla bien, total, es feriado.

Como si fuera poco, en los días de Semana Santa, hay que comer pescado. Gente que no come pescado durante todo el año, en esa semana, se gastan lo que no tienen en comprar pescados y mariscos. ¿En qué parte de las Sagradas Escrituras se establece que en dicha fecha hay que comer pescados y mariscos?, en ninguna. ¿Cuánto cuesta una simple reineta y una bolsa de choros en Semana Santa?, casi una fortuna…con lo que algunos gastan en esa fecha, fácilmente podrían comer una semana completa.

Conejo de pascuaEl domingo final de la Semana Santa, la Iglesia conmemora el triunfo de Jesús sobre la muerte, resucitando, pero el comercio, no se podía quedar atrás, ya los pescadores hicieron su agosto en abril, vendiendo a sobreprecio pescados y mariscos, ¿y el otro comercio?, vamos entonces con la pascua del conejo. Un conejo que trae huevos de chocolate. Ya no es la Pascua de la resurrección de Jesús, sino la pascua del conejo.

Primero un ser imaginario desplaza a Jesús de su pesebre, ahora un conejo lo desplaza de su esplendor.

Las Iglesias en general, han sido incapaces de vencer el marketing comercial: para la Navidad hay que vender regalos, para la Pascua de Resurrección hay que vender huevos de chocolate de un conejo.

Las Iglesias y la religión, pierden terreno, el marketing es más potente. Entre un regalo y un señor que nació hace más de dos mil años…indudablemente que el regalo prima, y entre celebrar a un señor de resucitó y los huevos de chocolates, preferimos los huevos de chocolates. Somos todos cómplices de esta situación al inventarle a los niños este tipo fábulas, dejando de lado al verdadero generador de estas fechas, a Jesús.

Los no creyentes, le han ganado la batalla a los creyentes y estos últimos se han dejado avasallar, cayendo en el juego de los primeros.