Gerardo Espíndola “Es hora que los candidatos no ensucien con rayados y demuestren su amor por Arica”

Haciendo un llamado a los candidatos a alcalde y concejales, el candidato Gerardo Espíndola, pintó el frontis de una casa que por más de 8 años permanecía rayada por una propaganda política.

espindola_pintado_muroPintando la fachada de una vivienda que por más de 8 años permaneció rayada por una propaganda de Jaime Orpis, el candidato a alcalde Gerardo Espíndola, hizo un llamado a los candidatos a no ensuciar la ciudad durante la campaña. En la oportunidad, junto a un grupo de voluntarios, pintaron esta pared de la población Raúl Silva Henríquez, devolviendo el color a la vivienda.

Según explicó la dueña de la casa, esta propaganda se hizo de noche sin su autorización. Una vez finalizada la campaña, los vecinos esperaron que fueran a limpiar el muro, situación que tampoco ocurrió, permaneciendo la vivienda hasta estos días, con el nombre del desaforado senador.

Ejemplos como éstos sobran en Arica, donde se observan propagandas de hasta hace más de 20 años y que no solo es una infracción a la ley, sino que además le hace un flaco favor a la ciudad, deteriorándola y dañando su estética. “Limpiar los rayados que dejan es el mínimo compromiso que se puede tener con la ciudad, cosa que hasta ahora varios candidatos no han demostrado al mantener la ciudad ensuciada con sus nombres”, explicó Gerardo.

Junto con las viviendas, se suman postes, muros y hasta cerros, manchados con propaganda políticas, incluso hasta microbuses mantienen adhesivos de los candidatos en las pasadas primarias. “Estamos a un mes de que comiencen las campañas municipales y por lo mismo, es hora que los candidatos no ensucien la ciudad y demuestren si tienen amor por Arica, con campañas creativas que no dejen cicatrices como ya acostumbramos a ver después de las elecciones”, sentenció Gerardo.

Es la oportunidad de poner sobre la mesa ideas creativas y que este período electoral se transforme en un beneficio para Arica y no en una ola de daños que solo deja cicatrices en la ciudad, explicó Gerardo.