Estudiantes maravillados con el milagro de cultivar en el desierto

A través del proyecto Corfo “AEDE” conocieron la historia del agricultor y emprendedor Juan Carlos Cárdenas.

Con la motivación de que nada es imposible, niñas y niños de entre 10 a 11 años provenientes de la Escuela Darío Salas Díaz, conocieron la historia de emprendimiento de Juan Carlos Cárdenas, agricultor de Pampa Concordia que ha innovado con cultivos en medio del desierto.

Esta visita fue parte de las “experiencias cercanas” del proyecto Aulas Escolares de Emprendimiento (AEDE) del programa de Apoyo al Entorno para el Emprendimiento y la Innovación de Corfo, que ejecuta la Facultad de Administración y Economía de la Universidad de Tarapacá.

Higos en el desierto
Hace siete años era imposible de imaginar que, a tres kilómetros de la frontera con Perú, donde antes era un desierto minado, hoy exista un vergel donde se producen tomates, albahaca e incluso árboles frutales como el higo.

Donde muchos veían un problema, el agricultor Juan Carlos Cárdenas visualizó una oportunidad de emprender. Juan es presidente de la Agrupación de Pequeños Agricultores de Arica y Parinacota, quienes trabajan en Pampa Concordia, un territorio que sorprende a todo Chile por la innovación de cultivar en el desierto.

“La asociatividad es la clave del éxito”, contó Cárdenas a los estudiantes quienes visitaron por primera vez Pampa Concordia a través de la actividad de Aulas Escolares de Emprendimiento. En el recorrido, Juan explicó la historia de Pampa Concordia, su experiencia con el emprendimiento y también los llevó a conocer cultivos de tomate cherry, un invernadero donde se reutiliza el suelo, la innovación con el cultivo de árboles frutales y plantas ornamentales, y también el cultivo de semillas como servicio para otros agricultores.

A Belén Calle Chambe le pareció muy bueno el taller porque conoció como el higo podía reproducirse en una rama. “Fue bonito, también conocí los tomates cherry, fue muy divertido”.

Para Jessica Lovera Aliaga lo que más le gustó fue ver los cultivos de las plantas: “Los árboles frutales y cuáles fueron las ideas del agricultor”.

A Sumaya Condori Huanca lo que más le llamó la atención fue que los higos se dieran con un crecimiento pequeño, también las plantas ornamentales para las casas y ver cultivos de tomate cherry.

A sus 33 años, Juan Cárdenas fue sorprendido con la motivación de los estudiantes quienes corrían para conocer lo que había dentro de cada invernadero. “Cada vez los niños son más despiertos, preguntan e interactúan más, tienen mucha personalidad y es interesante entregarles el germen de emprender, a esa edad a nosotros no nos motivaron de esa forma”.

Cumplir sueños
Juan estudió en la escuela España, ubicada en el kilómetro 28 del Valle de Azapa, por lo que vivió la misma realidad de los estudiantes de la escuela Darío Salas y considera que “por la forma diferente que les están enseñando, creo que tienen mucho futuro. Es interesante que se levante un proyecto para que ellos innoven, porque la única forma de rentabilizar es cambiar, emprender y mejorar. En 10 años más ellos serán los líderes y que se les incentive a potenciar a la región con emprendimientos es interesante”.

No sólo conocer en terreno fue inspirador para los estudiantes, sino que también la historia de Juan. A Sumaya Condori le llamó la atención que él viajara a países como México para conocer nuevas formas de cultivo y compararlas con Arica, “nosotros estamos haciendo un proyecto de investigación sobre la maracuyada, que es una plaga, y estamos buscando un antídoto”.

Mónica Navarrete, directora del proyecto Aulas Escolares de Emprendimiento, comentó que con la visita en la que ella también participó, se entregó una importante enseñanza. “Hoy nos vamos con un gran aprendizaje, que aquello que ni siquiera imaginábamos, es posible. Uno de los estudiantes dijo que ‘para emprender hay que tener sueños’ y acá nos damos cuenta que los sueños son posibles de cumplir”.