Entregan cifras regionales por género de encuesta Casen 2013

desarrollo_social_encuesta_casenEl intendente regional, Emilio Rodríguez Ponce, acompañado por el seremi de Desarrollo Social, Julio Verdejo Aqueveque, y la directora regional del Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), Jacqueline Castillo Roblero, entregó las cifras regionales por género de la encuesta Casen 2013, ante agrupaciones de mujeres, en las oficinas del Sernam.

“Considerando las dimensiones de bienestar social y de acceso a la estructura de oportunidades de los actores públicos y privados, es posible advertir que, según la condición género, existe una relación de inequidad expresada en diversas dimensiones del bienestar social”, señaló el seremi.

Explicó que “al observar los ingresos autónomos de los jefes de hogar, se pudo constatar que, de acuerdo a la medición de pobreza basada en la metodología de ingresos, existe una situación desigual en desmedro de las mujeres. La situación de pobreza incide un 20% más en las mujeres que en los hombres. En esta lógica, las mujeres ganan un 33% menos que los hombres y menos de un 20% respecto del promedio nacional”.

Pobreza por ingresos
Agregó que “la pobreza por ingreso impacta de manera fundamental a los niños y niñas menores de 9 años y en especial a las mujeres con un 25,5%. A medida que avanza en los tramos etarios, la pobreza disminuye tanto en hombres como en mujeres, No obstante, afecta más a las mujeres entre 20 y 65 años, que a los hombres. De manera especial la pobreza incide más en la población rural que en la urbana; pero en ambos casos tiene mayor incidencia en las mujeres con un 15,8% de impacto total”.

La pobreza multidimensional es similar tanto en hombres como mujeres, alcanzando un 24% en hombres y un 23% en mujeres.

El informe señala que la jefatura de hogar en la región es eminentemente masculina con un 61% frente a un 39% en las mujeres. En los primeros 3 quintiles, la jefatura de hogar se torna femenina y, en los quintiles más acomodados, la jefatura de hogar es masculina. La mitad de los hogares con jefatura femenina está dentro de los primeros tres quintiles más vulnerables.

En lo que respecta a educación, las mujeres y los hombres tienen como promedio 11 años de escolaridad. Sin embargo, a mayor escolarización se acentúan las desigualdades en torno al ingreso promedio de la ocupación principal.

Trabajo
En cuanto a trabajo, comentó que las últimas tres aplicaciones de la CASEN (2009, 2011 y 2013) las mujeres se han incorporado más al mercado del trabajo. Sin embargo, desde la medición del 2011 la brecha ha aumentado un 14% respecto a la medición del año 2013.

Añadió que en los quintiles más vulnerables la tasa de ocupación es 30% mayor en las mujeres respecto a los hombres y, en los quintiles más acomodados, la tasa de participación es un 12 % mayor en los hombres.
Con respecto a la situación de la vivienda, el 60% de las mujeres cuenta con una vivienda propia versus 55% de los hombres que se encuentran en dicha situación.

Y, en lo relacionado a la previsión, el 36.6% de las mujeres no está afiliada a un sistema previsional, frente a un 25.6% de los hombres que tampoco lo hace. De la proporción que sí lo hace, la mayoría está afiliada al sistema de previsión FONASA, y sobre todo las mujeres con un 82,2%.

Participación en organizaciones
El secretario ministerial informó que en esta línea, el 80% tanto de hombres y mujeres no participa en una organización. De la proporción restante, las mujeres participan más que los hombres con una media de 23% frente a un 17% de los hombres que sí lo hacen. En esta proporción, la mayoría de ellas se une organizaciones religiosas, juntas de vecinos, club de adulto mayor, agrupaciones artísticas y grupos de identidad cultural,

Como conclusión, el seremi Julio Verdejo expresó que “en la región se puede advertir una relación desigual según se adscriba a las categorías de hombre y de mujer. Ello se asociaría a la participación desigual que tienen las personas según dichas categorías en la estructura pública y privada de oportunidades para el bienestar social. La brecha que mayor encarna las desigualdades de género se concentran en la dimensión económica; donde se observan diferencias importantes tanto en el ingreso, como en el trabajo, versus el nivel de escolaridad y el estrato social al cual pertenece. Se hace imprescindible generar nuevos indicadores que puedan representar más desigualdades para poder focalizar la política pública y garantizar derechos sociales que contribuyan a la justicia social de los grupos más vulnerables de la región”, sostuvo la autoridad.