El Zapaterito clava…clava…clava…clava en el tacón…

zapateroLa nostálgica canción infantil del viejito Simón zapatero remendón, llega con más intensidad que nunca, hoy que esta antigua actividad, está desapareciendo. Los zapatos de hoy, casi no necesitan ni cambio de suela ni de tacos, con excepción de las tapillas de los finos y delicados tacos de los calzados de las mujeres.

Difícil es cada día encontrar un buen zapatero. Ese hombre sentado en un banco artesanal, rodeado de zapatos, minúsculos clavos, suelas, tacos de goma, otros de suela, pegamentos, anilinas, betunes y un sinfín de cosas. Con la “pata” (esa horma de fierro donde fijaba el zapato para su reparación) sobre sus rodillas, golpeaba con un martillo muy especial y reparaba los zapatos, cambiaba la suela…¿media suela o suela entera?, era la típica pregunta cada vez que nuestros zapatos necesitaban una reparación. Uno elegía según su presupuesto.

Los zapatos de hoy, se usan, se gastan y se botan, así está nuestra sociedad de consumo. Zapatos hay de todos precios y al alcance de cualquier bolsillo, por supuesto que su precio está íntimamente relacionado con su calidad, es por ello que esta noble y necesaria actividad del pasado, hoy se encuentra en retirada.

Y este nuevo Simón, zapatero remendón, inició el miércoles de su largo viaje sin retorno. Sus clientes llegaban hasta su reparadora Karen de la Galería Internacional de calle 18 de Septiembre, con sus zapatos descosidos, despegados, o taco gastado y eran rápidamente atendidos y su problema solucionado. Un buen hombre, un muy buen zapatero, don Héctor “Tito” Pizarro. Ya no está. Junto con él, se va también uno de los fieles exponentes de esta actividad en desaparición.

Menudo problema para sus clientes y asiduos, quienes deberán encontrar a otro artesano del calzado, que repare sus zapatos. Don Tito, ya no está, nuestros zapatos lo echarán de menos y sus dueños también. Adiós don Tito, el fiel exponente vivo de la canción “el zapaterito clava, clava, clava, clava en el tacón…