EL DUENDE NEGRO: Las cajas…las cajas…¿o canastas?

Movido el fin de semana con las famosas cajitas de alimentación, aunque algunos se empecinan en llamarlas canastas…raras las canastas…de cartón.

Antes de comenzar nuestro tema de hoy, un saludo a los seguidores del aquelarre de Macondo, especialmente a los brujos, trolls, duendes, elfos, tuetués, gentiles y uno que otro trauco que anda paseándose por aquí…las elfinas, nereidas, haditas, brujitas, arpías, felices mientras dura el estado de excepción, ya que así mantienen a sus esperpentos en sus covachas.

Ya todo Macondo y gran parte del reino sabe el problema de las cajitas de alimento…sí de esas que le mandan a una diputada del sur porque su dieta no le alcanza y tiene un menguado indice social…por lo tanto hay que darle de comer…bueno, vamos directo a lo que nos congrega hoy.

Me contaba una elfina de la tercera edad, que le informaron del municipio que dirige el “morrocotudo” Gerardo, que se había hecho acreedora de una caja de alimentos.

Muy feliz dijo…”por fin me toca algo, considerando que mi jubilación apenas es de $ 170 luquitas”. El problema es que luego de la alegría, vino la congoja…la misma voz que le había dado la buena nueva le manifestó: “va a tener que venir a buscarla usted”…allí comenzó el drama, ya que nuestra elfina tiene 82 primaveras y para terminar, la orden de nuestro general de la Defensa, es que todos los mayores de 75 años, no pueden andar en la calle porque serán merecedores de un parte y así ha ocurrido en varios casos.

¿Qué hago con la cajita feliz?…¿cómo la puedo recuperar?….la misma voz le dijo…no se ahogue en un vaso de agua, pues señora…envíe a alguien con su carnet a buscarla…ya, contestó la aludida.

Y siguió el drama…si vivo sola, el Chapulín Colorado ya no está…¿quien podrá ayudarme? se decía en sus largas cavilaciones…

Hasta que no le quedó otra que llamar un Uber, pagarle las tres luquitas para que le fueran a buscar la caja. Tres luquitas que le faltarán, para otras cosas…

Tío Gerardo, dese una vueltecita y vea cómo solucionan el problema a otros ancianos que pueden tener el mismo problema, tanto de desplazamiento, debido a que NO pueden transitar los mayores de 75 años y lo otro es la situación económica por la que atraviesan…estamos seguros que encontrará la solución y ningún anciano se quedará sin su caja.

Y bueno…me voy también. Yo no puedo transitar por las calles, porque como somos seres de la noche y la oscuridad, hay toque de queda y con mis casi 473 años casi cumplidos, me van a detener con escoba azul y todo y quien cuidará de mi querido murciélago mensajero Vanderweg, que está en cuarentena en las Cuevas de Anzota, por eso hoy no lo hemos nombrado.

Nos volvemos a encontrar el próximo martes aquí en AricaMia…chauuu…clarke…clarke.

EL DUENDE NEGRO
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