Edición Nº 4 Arica: Noticias y Sensaciones de Antaño Hoy Las Policiales de cien años atrás

La pequeña población de Arica de 1915, de vida tranquila y apacible, no estaba exenta de malandrines que hacían de las suyas, las que eran notificadas a la policía con el fin de buscar a quienes eran amigo de lo ajeno.

No solo las acciones de delincuentes eran notificadas, sino también de aquellas que de una u otra forma eran parte del comidillo social de la ciudad, como que una muy juvenil y lozana “pimpollo”, fuera raptada por un joven y apuesto aviador, de una forma muy particular.

Alzó el Vuelo
alzo_el_vuelo_okCuenta la prensa de aquel entonces, que una muy molesta y malhumorada vecina, domiciliada en la esquina de 28 de Julio, hoy Rafael Sotomayor con Blanco Encalada, llegó prácticamente bufando a la policía para denunciar un insólito hecho.

Doña Doraliza Machuca, expuso ante la autoridad que su juvenil hija de tan solo 15 años, Rosa León, definida por la prensa de aquel entonces como una “simpático pimpollo de 15 abriles”, había abandonado su hogar, y según sus averiguaciones, lo habría hecho en compañía de un apuesto y atlético aviador identificado como Feliciano Álvarez, que vivía en la misma dirección y que la habría invitado a un raid aéreo con destino desconocido. Del pimpollo, del piloto ni del avión, nunca más se supo.

Amigos de lo ajeno dejan sin herramientas a don Gregorio Collao
roban_a_carpinteroTan molesto como doña Doraliza, se presentó ante la policía don Gregorio Collao, quien se dedicaba al noble oficio de carpintero, denunciando que en horas de la noche, los desconocidos de siempre, se habían introducido a su taller y le habían sustraído algunas especies, las que detalló con lujo de detalles: “un acanalador, dos cepillos, un rebajador, una garlopa, un garlopin, cuatro formones i un taladro”. Como es posible apreciar, siempre han existido aquellos que arrasan con lo ajeno.

En la misma nota de prensa, que da cuenta del robo sufrido por don Gregorio Collao, publican la denuncia del alcalde de turno que los vecinos: Sara V. de Vaccaro, Carlos Alonso, Onofre Torres, Raquel Focacci, Ton Chong, Ricardo Fernandez, no habían barrido el frente de sus casas. Que buena medida la de aquellos días. Una forma de mantener una ciudad limpia y ordenada. Como si fuera poco, hoy debemos sufrir a innumerables muchachos que andan con sus autos enchulados, sobrepasando los límites de velocidad permitido en la ciudad, con la radio a un volumen exagerado. Situaciones como esta, también fueron denunciadas, es así que se denunció a Antonio Kirikin, quien transitaba a lo que es galope tendido en su corcel por las calles de la ciudad, lo que estaba totalmente prohibido hacerlo.

Con las manos en la masa
ladronesNo se trataba de panaderos ni dulceros. En una redada policial pasaron a disposición un grupo de individuos por mal comportamiento social, destacándose dos de ellos, que fueron identificados como “Romelio Aguilar Yañez i Lazaro Diaz Leon, quienes fueron sorprendidos rompiendo las armellas de la puesta de la casa del ajente David Montecinos, situada en calle 18 de Septiembre Nº 740 con el objeto de robarle”.

Junto con denunciar a los malandrines, las crónicas de la época, dan cuenta que doña Benigna Luque de Rios, se le citó al tribunal por infraccion al art. 3 de la Lei de cierre de cantinas los día festivos”.

Y así transcurría la vida de esta aparentemente apacible ciudad del extremo norte de Chile, con situaciones que se siguen repitiendo hasta nuestros días, con la excepción de aquellas, cuyas costumbres, han cambiado.

Nota: En las cita textuales, hemos respetado la ortografía , especialmente a los usos de la letra i, acentos y otros cambios producidos posteriormente como el uso de la j, hoy utilizado por la letra g.

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