Duele…que duela tanto

Por: Iván Paredes Fierro

Iván Paredes Fierro
Iván Paredes Fierro
La prensa de la tarde (de ayer) nos remece una vez más con las novedades del caso SOQUIMICH…150 nuevos nombres bajo sospecha de la fiscalía por boletas y facturas truchas por financiamiento ilegal a campañas políticas de la Alianza Por Chile y la Nueva Mayoria, lo que se suma a los nombres ya conocidos, parlamentarios incluidos. Se habla además, de 50 nombres de diputados y senadores que se conocerán próximamente, que fueron financiados por la empresa del ex yerno de Pinochet transversalmente.

Tuve el honor de representar a los ariqueños en la Cámara de Diputados y la oportunidad de conocer a muchos de los parlamentarios que están saliendo a enfrentar el escrutinio público por prácticas reñidas con la ética, algunas rayando en lo delictual.

Leía la noticia y no pude dejar de reflexionar y recordar, la epopeya del pueblo de Chile, sus dolores y quebrantos para derrotar a la dictadura: la lucha en las calles, en las universidades, en los sindicatos, lucha de la que fuímos parte, enarbolando como uno más las banderas y los estandartes de la defensa de la dignidad humana, la libertad y el derecho a construìr, como parte integral nuestro propio destino.

Pensaba en los que cayeron:los Cautivos, los Contreras, las Marisol Vera, los Luis Chávez y miles más. Los que desaparecieron y que no aparecen, porque también bajamos sus banderas de verdad y justicia…Quisimos creer que derrotamos a la dictadura y la dictadura nos derrotò a nosotros y lo hizo de la peor manera, haciéndonos parte de un sistema inhumano de consumismo e individualismo. Me preguntaba con dolor, en qué recodo de este largo camino, nuestros líderes o referentes, nuestros amigos dirigentes, muchos de ellos hoy en el parlamento, renunciaron a sus utopías y a sus sueños de construìr una sociedad de justicia e igualdad, de oportunidades, para permitir en cambio, que nuestros viejos, en el ocaso de sus vidas reciban pensiones miserables de 120 lucas, después de una vida de trabajo. Que nuestros profesores jubilen con 250 mil pesos mensuales de pensión, que nuestra salud sea uno más de los lucrativos negocios que nos presenta el modelo y que nuestros jóvenes deban hipotecar gran parte de su vida futura para poder estudiar y ser profesionales…Hemos permitido todo esto y más. Nuestras riquezas naturales saqueadas a precios viles. Para qué hablar de nuestros bosques, nuestros ríos, nuestros mares, mientras los saqueadores amasan enormes fortunas después de haberse robado las empresas del estado y haber capitalizado con los fondos modestos de millones de trabajadores chilenos a vista y paciencia de quienes tenían el mandato del pueblo para representarlos y defenderlos. Cayeron las ideologías en gran medida, dejando solo un baile de máscaras, donde se confunde en la misma música un sin fin de colores y compases, lo mas parecido a lo que vivimos, una gran pecera donde miles de rémoras se alimentan de la comida, que extraen de entre los dientes de las fauces, mientras duerme satisfecho, de un gigantesco tiburón.