Cuento ariqueño integra los “70 cuentos breves. Relatos judiciales en pandemia”

Fabián Barría Rojas, autor del cuento de 101 palabras "Agustina"

Relatos en no más de 101 palabras recopiló “70 cuentos breves. Relatos judiciales en pandemia”, un libro digital elaborado por el Poder Judicial para contar las experiencias de teletrabajo y confinamiento de los funcionarios judiciales durante la pandemia ocasionada por el coronavirus.

Uno de estos cuentos, denominado “Agustina”, fue el que escribió el coordinador del Primer Juzgado de Letras de Arica, Fabián Barría Rojas. Contó que en el año pasado, mientras estaba de visita en la casa de sus padres, surgió la historia gatuna que tras vivenciarla, la quiso plasmar en el cuento que escribió y envió a la convocatoria que realizaba el Poder Judicial.

“Me gusta leer, las novelas y cuentos, por eso cuando llegó el anuncio de llamado para enviar cuentos, no dudé en escribir. Esa situación, que ocurrió con ella (la gata Agustina), que efectivamente se había perdido, la combiné con lo que pedían que era insertarla en el contexto de nuestro trabajo”, explicó.

Esta recopilación de cuentos fue presentado oficialmente en una ceremonia telemática desde la Corte Suprema, en la que el presidente del máximo tribunal del país, Guillermo Silva, destacó que “no sólo resulta valioso, a modo de terapia colectiva, el conocer las experiencias de otros frente al mismo fenómeno que todos y cada uno de nosotros padecemos hace ya más de un año. También resulta tremendamente desafiante componer esos relatos en no más de 101 palabras. Condensar el arcoíris infinito de emociones y experiencias a tal nivel de resumen, demuestra un gran compromiso por cada uno de los 70 cuentos”.

Quienes deseen leer los otros cuentos incluidos en este libro digital deben acceder al link: https://online.flippingbook.com/view/520321138/

Cuento “Agustina”
Hacía dos días que Agustina no volvía. El principal sospechoso era Federico. Su vecino solía reclamar porque le ensuciaban su bello jardín. Se dijo: “si Federico la mató, mañana le chocarán su auto”.

La mañana siguiente el ruido de un choque lo despertó. Se puso su mascarilla y partió.
Clemente, el funcionario judicial que lo atendió, sintió inmediata empatía, pues de niño le habían envenenado a su perrito.

Ya a punto de firmar su denuncia, lo llamó su mujer: “¡Agustina volvió!”

Olvidó la pesadilla, que tan temprano lo había despertado, recordó que era agosto y corrió a reencontrarse con su gata.