Con un pie fuera del mundial

Por Sebastian Urrutia Iglesias, futbolero

El comienzo oficial de la era de Martín Lasarte fue óptimo, de esto, no quedo duda. Un punto de oro logrado en la visita a Argentina. Abría la esperanza de una doble jornada, de triunfos. Sin embargo, un nuevo empate de local ante Bolivia, débil rival a vencer de local en estas eliminatorias, además sumado a la falta de finiquito exhibido, volvieron a apagar esas luces de esperanzas vistas, de sumar en estos dos partidos clasificatorios para el mundial de Qatar 2022.

Apenas van tres partidos (sumando el amistoso ante Bolivia en marzo) y el proceso del entrenador uruguayo ya muestra importantes cambios respecto a lo hecho por Reinaldo Rueda, con quien perdimos más de 3 años de preparación buscando sin lógica el manoseado concepto del recambio generacional. Bajo el mando del técnico Reinaldo Rueda, Chile nunca tuvo una idea clara de juego. Caminó por la nebulosa y en los cambios de nombres y sistemas tácticos, siempre hubo más dudas que certezas, se llegó a pensar que este grupo de excelentes jugadores había perdido la memoria futbolística. Y lo que es peor nunca mostro un liderazgo, muñeca, carácter y dirección frente a un grupo ganador, pero con muchos ripios en cuanto a conductas deportivas producto quizás de alguna falencia en la formación de futbolistas profesionales en Chile.

Pero ahora con Lasarte rápidamente se veía un equipo con una identidad definida. Había orden defensivo al no tener la posesión del balón, agrupación rápida y marcación en zona. Esperar, pero sin refugiarse. El trabajo ofensivo también quedó claro. Salida rápida, cambios de frente explosivos y transiciones veloces. Énfasis en la llegada de los laterales, rendimiento físico adecuado para la alta competencia, dio la impresión de que los jugadores recuperaron la memoria de los años gloriosos que fueron 2015 y gran parte del 2017, donde fuimos una de las tres mejores selecciones del mundo, sin duda alguna.

Por lo anterior, este comienzo se presentaba para ilusionarse con conseguir uno de los cuatro cupos y medio que tiene Conmebol para acceder al mundial de Qatar el próximo año manteniendo la seriedad y mesura del caso , sin embargo como historia repetida, las acciones se enredan y dependemos de mejorar el margen de error en los partidos de local que restan, para seguir con una ilusión esquiva.