Con comidas típicas celebraron Machaq Mara: La ofrenda de la Escuela Darío Salas Díaz al año 5526

Por: Ada Angélica Rivas

La música de los Andes sirve de preámbulo para que los estudiantes de la Escuela Darío Salas Díaz, ubicada en el kilómetro cuatro del valle de Azapa de Arica, bailen en los pasillos, mientras se da la partida oficial a los stand con degustación de comida típica y exposición de paneles con costumbres y rituales del mundo andino.

Hasta la Escuela llegó el equipo del Proyecto Asociativo Regional Explora de CONICYT, ejecutado por la Universidad de Tarapacá, para celebrar el Machaq Mara, o Año Nuevo Aymara, que en este caso corresponde al año 5.526, donde participaron estudiantes, padres, apoderados, profesores y autoridades del establecimiento.

El ritual de la wilancha o pago a la tierra, una de las ceremonias más trascendentes de las comunidades aymaras, que implica el sacrificio de un animal como ofrenda a la pachamama, fue la muestra del primer módulo. Luego los bailes nortinos, trote, cachimbo, cueca nortina y cacharpaya; al lado, un mesón con todos los artefactos que involucran al ganado y agricultura, corrales, sogas, e instrumentos de viento como flautas y zampoñas.

Los pequeños estudiantes usaron los atuendos tradicionales en la región, especialmente para las fiestas, como polleras, sombreros con cintas, chuspas con pompones, y trenzas con tulmas (adornos de lana).

La decoración incluyó la clásica whipala (emblema andino), aguayos (mantas tejidas) y máscaras carnavaleras; en las mesas hubo una muestra de hojas de coca, tejidos tradicionales y su confección; la pachamama y su significado; la cosmovisión andina y el floreo del ganado, costumbre de carácter ritual ancestral de los pueblos originarios. Todo ellos fue parte del contexto de una ceremonia de medio día que incluyó lo mejor de la gastronomía andina.

Platos típicos
Apoderados y estudiantes compartieron un fiambre, consistente en una larga mesa ubicada en el suelo, con una manta y varios platos de papas cocidas, maíz, chicha de quinoa, entre otros.

Además hubo degustación de calapurka, una especie de sopa preparada con maíz mote, papa chiquiza “achuñada” (propia de la precordillera), carne de pollo y vacuno y condimentos. El picante de guata, pata, charqui y llaita (alga que crece en los bofedales) y la sajta de pollo fueron otros platos muy apetecidos por los asistentes.

Sopaipillas, pan de quinoa relleno con papa y verduras; pan con orégano, pan con aceitunas, la tradicional kalatanta (traducido como pan de piedra), quinoa confitada, maíz tostado con charqui, pebre de rocoto, entre otros, servidos hasta en platos diseñados con aguayo, fueron parte de la oferta del día. Y para beber, jugo de guayaba con quinoa.

Después de saborear las delicias nortinas, se realizó una pawa de agradecimiento a la madretierra donde participó el director Arturo Yévenes junto a un yatire, finalizando con bailes, música y una muestra de pinturas que recorrieron el país cultural que somos.