Carta al Director: Conferencia Episcopal de Chile ¡Chile no puede esperar!

Una declaración pública emitió la Conferencia Episcopal de Chile en relación a la actual situación por la que atraviesa el país.

A los que tienen responsabilidad política y social.
A todos los hombres y mujeres de buena voluntad:

1. En esta hora compleja de nuestra historia, como hijos de Dios en esta tierra, como ciudadanos y pastores, humildemente apelamos a la generosidad de todos para anteponer a cualquier ambición personal o grupal el bien común de la patria, la que nos debiera congregar como una sola familia.

2. ¡Por amor a nuestra patria terminemos con la violencia! Ante las denuncias por violaciones a los derechos humanos, personas fallecidas, heridas, vandalismo, saqueos, destrucción de infraestructura pública y privada, pedimos con fuerza e insistencia que cese todo tipo de violencia, venga de donde venga. No olvidemos que nuestra historia nos enseña el grave daño que el quiebre de la institucionalidad y la transgresión sistemática de la dignidad de las personas han dejado en muchos conciudadanos y en el alma de Chile.

3. ¡El respeto y el diálogo son hoy una urgencia! En el actual escenario, en que se ha invitado a una amplia reflexión sobre una nueva Constitución, es imprescindible un diálogo nacional sin exclusiones, amplio, participativo y diverso, que no sólo integre a los actores políticos, sino también a todos los hombres y mujeres de buena voluntad; que involucre a los movimientos y organizaciones sociales y laborales, siguiendo el legítimo cauce institucional. La amistad cívica, la justicia y el respeto a la institucionalidad son la condición esencial de la convivencia y de la reconstrucción del tejido social.

4. “¡El fruto propio de la justicia es la paz!” (cfr. Is. 32, 17). ¡Chile no puede esperar! Todos tenemos que hacer nuestros mejores esfuerzos para derribar los muros que nos separan y tender los puentes que nos permitan encontrarnos y construir un pacto social que nos conduzca a un futuro con más justicia, con paz y dignidad, donde
nadie se sienta excluido del desarrollo humano integral.

Como lo hicieron nuestros padres de la Patria, ponemos a Chile en manos de la Virgen del Carmen, sabiendo que ella nunca dejará de escuchar el clamor de su pueblo.

LOS OBISPOS Y ADMINISTRADORES DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE
Lo Cañas, 12 de noviembre de 2019.