Buscan que la Junaeb retire alimentos ricos en carbohidratos refinados de sus programas de alimentación

Senadores Alejandro Navarro y Alejandro Guillier
Senadores Alejandro Navarro y Alejandro Guillier
Eliminar los alimentos ricos en carbohidratos refinados de los Programas de Alimentación Escolar y reemplazarlos por carbohidratos complejos o los alimentos que en su oportunidad se evalúen como pertinentes cautelando su óptimo valor nutricional, propuso el senador Alejandro Navarro.

A través de un oficio enviado al Ministerio de Educación y a la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas, Junaeb, el legislador solicitó que se disponga la eliminación de alimentos poco saludables de la dieta que se le entrega a los menores.

Según explicó, los carbohidratos refinados pueden ser considerados calorías vacías, vale decir que carecen de vitaminas, minerales y fibras, y aún siendo estos enriquecidos, su alto índice glicémico hace más recomendable el consumo de carbohidratos complejos para la dieta escolar, debido a la poca actividad física que esta conlleva.

Agregó que de acuerdo a la Encuesta Nacional de Consumo Alimentario (2014) son los estratos bajos los que más consumen pan y pastas, ambos alimentos ricos en carbohidratos refinados. Y que igual fenómeno se produce con el azúcar en bebidas y el azúcar de mesa.

Asimismo, dijo que el alto consumo de carbohidratos refinados está asociado a enfermedades y trastornos de la salud como: caries dentales, aumento de la demanda de vitamina B, obesidad, diabetes mellitus II y síndrome metabólicos.

En Chile un 39,3% de la población nacional padece sobrepeso, un 25,1% obesidad y un 2,3% obesidad mórbida. Además, la población entre 6 y 11 años existe una prevalencia de 24,4% de sobrepeso y de 9,4% de obesidad; mientras que en la población entre 12 y 17 años existe una prevalencia de 25,2% de sobrepeso y de 9,2% de obesidad.

A ello se agrega que los carbohidratos complejos son de un costo monetario mayor que los carbohidratos refinados, y que por ende son menos accesibles a la totalidad de la población, mientras que el acceso a carbohidratos refinados es de un costo accesible para un alto porcentaje de la población.

“El Estado tiene el deber de asegurar la mejor alimentación posible para sus niños y niñas, más aún de quienes sus familias carecen de medios para hacerlo”, sentenció.