Al Maestro con Cariño, emotivo homenaje de Consejero Regional Ernesto Lee a los profesores

Giullia Olvera seremi de Educación y Ernesto Lee Core
Giullia Olvera seremi de Educación y Ernesto Lee Core
A poco de empezar una nueva y extensa labor educacional en todo nuestro país y región, quiero extender mi mensaje de apoyo y reconocimiento a mis colegas que desempeñarán sus labores como profesores en las provincias de Arica y Parinacota durante el presente año 2015.

No dejo de pensar en la labor de aula que tantos años desarrollé, y que hoy veo desde mis otras funciones como Consejero Regional, y justamente a cargo de una comisión que tienen que ver con la educación.

No obstante, creo importante señalar que el aporte que hacen en beneficio de nuestras generaciones, al formarles y entregarles conocimiento, no hacen más que corroborar esa hermosa vocación de servicio que no se extingue, aun cuando nos acogemos a nuestra jubilación, y de ello doy prueba.

Quiero destacar aquella labor de quienes han asumido un verdadero apostolado en las localidades del interior, en que deben hacer múltiples funciones, y que se ven recompensados con la sonrisa de sus alumnos y los agradecimientos de sus padres y apoderados.

También resalto a quienes han elegido ejercer en las zonas urbanas, en que deben lidiar con la dinámica del mundo actual, en que los medios de comunicación ejercen una gran influencia, a los que considero también nuestros aliados a la hora de orientar, enseñar y educar.

Para que decir de quienes trabajan en la jornada nocturna, con un alumno que busca aprovechar al máximo esas horas y ponerse al día, obteniendo la acreditación educacional que le exigen en sus respectivas labores, y a lo mejor para proseguir estudios superiores, y en esta función están Uds.

Asistimos a un mundo altamente cambiante, que en cuestión de minutos, ya no de horas y días, nos plantea interrogantes y disyuntivas que debemos ser capaces de codificar y tratar de abordar, para luego, en cada inicio de jornada, ser capaces de responder a nuestros habidos y dinámicos estudiantes.

Encuentro que hay un rol fundamental al que hay que apuntar, y es cómo ayudar a fomentar a que ese núcleo fundamental de toda sociedad, que es la familia, esté siempre presente, aunque Uds. saben que también se ve amenazada, como cuando han debido asumir aquel rol materno o paterno que vuestro niño o joven no lo tiene en el seno de su hogar.

Resalto aquel tiempo que siempre han entregado, dejando de lado sus materias, para acoger las inquietudes y consultas de ese hermoso auditorio de hasta 45 alumnos por curso, que solo quieren escuchar nuestra postura frente a temas candentes, entregando respuestas certeras y precisas, para luego cumplir con el programa de las asignaturas.

Destaco a aquellos colegas que “se la juegan”, y ven formas de satisfacer a esos niños y jóvenes, que sólo quieren que alguien les diga con afecto y disciplina, que están en lo correcto, aunque puede ser mucho mejor tu postura.

No dejo de lado la profesión que muchos de mi época abrazamos, con idealismos y con ganas de dar nuestro mejor sello a las múltiples generaciones con las que trabajamos, incluso, dejando de lado nuestras justas demandas salariales.

Cuando hablamos de que ya es tiempo de reformas, una más para muchos, también es tiempo de que ello apunte también a un justo reconocimiento profesional, que tantas veces ha servido para una multiplicidad de candidatos, pero que a la hora de la verdad, queda solo en el discurso.

Quiero por último, decirles que no estoy para nada ajeno a esta profesión que tantas satisfacciones nos ha deparado y estoy seguro a Uds. también, manifestarles que están en lo correcto, que mientras más énfasis pongan en sus planteamientos y contenidos, acrecentarán la credibilidad en ese hermoso auditorio, que solo busca identificarse en Uds. sus maestros.