Agrupación Historia, Pasión y Cultura conoció circuíto de piedras tacitas del valle de Azapa

piedras_tacitasUna nueva alternativa para conocer y a la vez sensibilizar a la propia comunidad de su existencia y preservación, como son las piedras tacitas, conocieron los integrantes de la agrupación Historia, Pasión y Cultura, HIPASCU, que preside Sergio Tabilo, mediante un pequeño circuito que comprende los kilómetros 12 al 16 del Valle de Azapa.

Directivo y asociados se dieron cita en el Parque de Petroglifos del Museo de San Miguel, quienes guiados por el periodista Marcelo Aguilar, conocieron de estas, las que forman parte del riquísimo patrimonio del centro de investigación y exhibición dependiente de la Universidad de Tarapacá.

De esta manera, luego de conocer las características de los vestigios y sus funciones, emprendieron rumbo a Cerro Moreno, lugar en que yacen restos de túmulos funerarios de antiguas culturas, y en el que además hay una gran cantidad de piedras tacitas y batanes, lo que concede al sitio un valor especial.

Finalmente, la delegación llegó al cementerio de Sobraya, en donde tuvieron la oportunidad de conocer parte de la historia del lugar, y en el que hay una gran piedra tacita, con 10 cavidades, que aun acusan cierto uso, debido a la gran cantidad de elementos que cada una de ellas contiene (piedrecillas de similar tamaño), como también restos de leña calcinada recientemente, evidencias de la práctica de algún ritual, probablemente con ocasión del solsticio de invierno.

FUNCIONES
En torno a las funciones de las piedras tacitas, mucho se ha hablado y escrito en cuanto a que formaron parte de la cotidianeidad de las antiguas comunidades en todo el mundo, tornándose en receptáculos de líquidos, especies vegetales, algodón, azúcar, las que eran usadas como ofrendas en rituales con fines específicos, investigadores como Osvaldo Menghin y Robert Bednarick, al igual que los múltiples aportes de la ONG Lircay Piedras Tacitas, que así lo señalan.

Durante los últimos años se ha planteado y aceptado la tesis del investigador peruano, Carlos Milla, de que estas cumplieron funciones de espejos de agua o astronómicos, y que en cierta medida a las propias comunidades les permitieron orientarse de acuerdo a la posición de determinados astros o constelaciones, para iniciar ciclos agrícolas y ganaderos.

LAS PLEYADES
En el caso de las tacitas de Sobraya, y de acuerdo al análisis de la cantidad de cavidades, el doctor en astronomía de la UTA, Mario Pedreros, plantea que por el número, podrían estar representando a Las Pléyades, a las más brillantes, constelación que es factible de apreciar en los meses de verano.

Desde Los Andes, el gestor cultural y mentor de los observatorios astronómicos con que cuenta la comuna de Calle Larga, Yerko Chacón, precisó que dicha constelación, y sus estrellas más brillantes son factibles de apreciar entre los meses de diciembre y marzo.