Tratados con Perú y Bolivia obstruyen pesquisa aduanera de productos falsificados en puerto de Arica

Una de las principales dificultades para la fiscalización al tránsito de mercancías con marcas falsificadas en el puerto de Arica, son las garantías que ofrecen los tratados post Guerra del Pacífico suscritos con Perú y Bolivia en 1929 y 1904 respectivamente.

Tras participar en el “Seminario Internacional de Derechos de Propiedad Intelectual”, que congregó en la nortina ciudad a expertos aduaneros de Chile, Bolivia y Perú, el jefe de Fiscalización en la Línea de la Subdirección de Fiscalización del Servicio Nacional de Aduanas, Carlos Escudero, reconoció dificultades en la intervención de las cargas de importación o la persecución del delito en tribunales de justicia.

En el caso de Bolivia, dijo, “tenemos un problema, porque cuando detectamos este tipo de productos, acogiéndonos al Tratado de Paz y Amistad no podemos intervenir la carga”.

La autoridad sostiene que el protocolo acordado con el vecino país para estos casos, “es avisarle a nuestra contraparte boliviana al presumir que estamos frente a una infracción marcaria. No podemos abrir el contenedor, ni intervenir la carga. Vemos que hay disposición de la autoridad boliviana de mejorar la fiscalización en los grupos binacionales, pero esto se ha dificultado en el día a día”.

En el caso de Perú, país que posee un muelle pactado dentro del Tratado de 1929 en el Puerto de Arica y que es utilizado para la internación de productos para la Zona Franca de Tacna, Escudero sostiene que Aduanas “puede suspender el despacho de la mercancía ante una infracción marcaria. Sin embargo, esto ha resultado inoficioso debido a que no tenemos contra quién accionar o perseguir la infracción, ya que el consignatario o propietario de la carga está en Perú”.

Para resolver este problema, indica, una de las soluciones sería alertar a la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat) de Perú sobre el hallazgo de mercancías falsificadas para que en la zona de destino pueda ser fiscalizada, retenida y presentadas las acciones legales contra el importador.

“Hemos detectado varias infracciones marcarias en el Sitio 7 o muelle al servicio del Perú, las hemos denunciado en tribunales y hemos llegado a instancias máximas, pero se ha ordenado judicialmente la devolución de las mercancías, porque no hay un consignatario en Chile, sino que está en Perú. En Chile sólo está el transportista o el forwarders o agentes de carga”, advierte.

La autoridad aduanera plantea que si bien los tratados binacionales plantean dificultades, “también ofrecen facilidades, por eso la clave es la coordinación. En la medida que estemos coordinados y comunicados que es lo que estamos haciendo periódicamente, la fiscalización se hará menos compleja”.

Aumento decomisos
Según las cifras de Aduanas, en 47,21% aumentaron las suspensiones de despacho a mercancías falsificadas realizadas este año por el Servicio Nacional de Aduanas. Las pesquisas de estos productos mayoritariamente han sido registradas en los puertos de San Antonio, Valparaíso, Iquique, Arica y Talcahuano.

Durante el 2017 se incautaron 4.345.782 productos por un valor de US$ 27 millones, mientras que este año la cifra es de 6.397.392 productos por un monto de US$ 84 millones.

Escudero sostiene que la diferencia se explica por la detección de accesorios para celulares y vehículos, así como también consolas de juegos e incluso medicamentos. “Si bien los juguetes lideran la cantidad de incautaciones en cuanto a volumen y montos en forma histórica, hoy aparecen otros artículos ligados a la tecnología y hasta del área cosmética”, plantea.

La coordinadora latinoamericana de The Anti-Counterfeiting Network (React), Estela de Luca, que ejerce la defensa de las marcas internacionales afectadas por “piratería; sostiene que “Chile en Latinoamérica es el país que mejor ejerce la fiscalización de sus fronteras. Claro hay una necesidad de que haya una actuación coordinada entre las aduanas de los distintos países, especialmente con Bolivia y Perú”.

La abogada menciona que China aparece como el mayor exportador de productos con marcas falsificadas y los con mayor demanda son los teléfonos móviles y sus accesorios, juguetes y prendas de vestir.

“Hay muy poca concientización del delito o de la peligrosidad de adquirir un producto con marca falsificada. En el caso de los teléfonos pueden exponerse a riesgos de explosión. Y en los juguetes pueden ser un riego para los niños, especialmente que tengan contacto con productos tóxicos. Si la población no se concientiza, ninguna ley podrá lograr minimizar los riesgos”, afirma.