Las consecuencias que podría traer la mala ejecución presupuestaria

“El que no ejecute, será ejecutado”. Esta máxima ha sido acuñada por distintos gobiernos al interior del Ministerio de Obras Públicas (MOP), para advertir a sus secretarios regionales ministeriales que si no gastan todo el dinero que se les asigna anualmente para estudios y obras, la petición de renuncia es inminente.

Esa amenaza directa y clara también la vivió en carne propia el ex intendente Rodolfo Barbosa (RN) del primer Gobierno del Presidente Sebastián Piñera. Fue la mala ejecución presupuestaria del dinero público asignado a la región y una operación política gestada desde la Unión Demócrata Independiente (UDI) para instalar en ese cargo al ex gobernador de Arica y hoy senador, José Durana (UDI), lo que gatilló su salida en octubre de 2011.

La radiografía hoy se repite. Sin embargo la amenaza parece no afectar los cimientos de la intendenta María Loreto Letelier (UDI), quien en su nominación fue respaldada por el senador Durana cuando finalmente el Presidente Piñera la designó.

Transcurridos nueve meses de su gestión, Letelier enfrenta con la peor nota a nivel nacional, su primer examen de ejecución presupuestaria del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR).

Sólo ha podido gastar el 54,3 por ciento de estos recursos asignados al Gobierno Regional que comanda, quedando en el último lugar de las 15 regiones del país y muy por debajo de la media nacional de gasto, que se situó en 77,6 por ciento. En términos numéricos, sólo ha logrado gastar 21 mil 552 millones de pesos de los 39 mil 640 millones de pesos disponibles para este año.

Por lo visto, de tanto golpear al Gobierno de Michelle Bachelet con una supuesta “mala calidad de obras y atrasos en los proyectos” y poner en tela de juicio la efectividad del Plan Especial de Desarrollo de Zonas Extremas (PEDZE) impulsado en esta región a partir de 2014, finalmente esa estrategia política terminó por traer insospechadas consecuencias.

Inexplicablemente la oposición no fue el sector que la sacó primero al pizarrón. Esta semana, al conocerse el Informe de Ejecución Presupuestaria de los Gobiernos Regionales a noviembre de 2018, el reproche vino de un militante de su propio partido: el subsecretario de Desarrollo Regional, Felipe Salaberry (UDI), ex diputado que tiene familia y muchos amigos y afectos en esta región.

En una escueta declaración, Salaberry hizo hincapié en los esfuerzos de la Subdere por apoyar al Gobierno Regional de Arica y Parinacota en mejorar durante todo el año el ritmo en el gasto de los recursos FNDR, pero que hasta ahora no lo había logrado.

“Cuando asumimos como Subsecretaría nos comprometimos a prestar asistencia técnica a todas aquellas regiones que se encontraran con una baja ejecución presupuestaria, con el fin de equiparar su desempeño con el de sus pares”, indicó al referirse a este mal resultado.

La culpa es de otros
Las explicaciones de la intendenta María Loreto Letelier no han sido del todo contundentes para explicar el retraso en su gasto. Sólo volvió a recurrir a la estrategia que sostuvo junto a su equipo de seremis durante este año, respecto de una “mala herencia recibida”.

En su argumentación planteó que “nos encontramos con una cartera de proyectos que presentaron problemas importantes para generar estados de pagos, que implicó una ejecución presupuestaria poco dinámica en procesos administrativos requeridos para avanzar en el gasto, tales como términos anticipados de contratos y nuevas tramitaciones de licitaciones y estados de pago; no se pueden obviar procesos administrativos donde no corresponde, ni actuar de forma improvisada, ya que la actual ejecución es parte de una programación que viene del año pasado”.

Ciertamente hoy el Gobierno Regional tiene dos importantes obras en la ciudad paralizadas por problemas que presentó el contratista Sociedad Proyectos y Servicios de Ingeniería Limitada (PSI Limitada). La construcción del Centro de Salud Familiar (Cesfam) Sur y la restauración de la ex Aduana están detenidas. Ambos proyectos emblemáticos del PEDZE son de cargo del Ministerio de Obras Públicas (MOP) en su desarrollo.

Y en este escenario de paralización de obras, se repite un mismo actor si se comparan con aquel de los dos últimos años del primer Gobierno del Presidente Piñera. A la cabeza del MOP en la región, está nuevamente el ingeniero comercial Guillermo Beretta, el mismo que dejó dos tramos de 45 kilómetros de la Ruta Internacional 11 Ch con dos empresas quebradas; obras abandonadas y las ejecutadas con serios cuestionamientos de la Contraloría General; deudas con subcontratistas; y un incierto panorama legal para volver a licitar ambos tramos, además de los reclamos de Bolivia por el deterioro este camino internacional que garantiza su conexión con el Puerto de Arica y el cumplimiento del Tratado de 1904.

Ese mismo seremi, recomendado por el senador Durana para el cargo, definido como “el único capacitado para levantar el MOP”, fue el que fracasó en la licitación de las obras del Liceo Artístico y en aquellas de la restauración de la Catedral San Marcos. Ambas posteriormente, así como la reactivación de la pavimentación de la Ruta 11 Ch pudieron ejecutarse pese a todos los inconvenientes legales que dejó el primer Gobierno de Piñera.

Con el seremi Jorge Cáceres y los intendentes Emilio Rodríguez y Gladys Acuña en la segunda administración de Bachelet, los proyectos, pese a los inconvenientes heredados, como ausencia de cartera y licitaciones fallidas, avanzaron y con ello el gasto de los recursos.

Si hasta el Embalse Chironta pudo empezar a construirse. Ello pese a que cuando asumió el Gobierno de Bachelet tenía un incierto panorama por aún no tener una consulta indígena cerrada y la evaluación ambiental ni siquiera en curso, además del rechazo de los regantes de Lluta, debido a que la administración del ex intendente Durana había aprobado el proyecto minero de manganeso “Los Pumas” en la cabecera del río.

A nueve meses de probar la pericia de su propio equipo, culpar de sus deficiencias al Gobierno anterior, no es lo que uno esperaría de un Gobierno que anunció “Tiempos Mejores” y profesionales de excelencia.

Como nunca la región en sus 11 años de vida, está al final de la tabla, al igual que el Club San Marcos de Arica, y nadie asume los costos de esa cuenta. Incluso desde la misma oposición hay silencio. Ni siquiera el Consejo Regional ha habido una palabra, pese a que es el ente que fiscaliza la ejecución del FNDR y aprueba el financiamiento para los proyectos que postulan a este financiamiento. Extraña omisión, ya que en ese órgano la oposición es mayoría.

Sólo el senador José Miguel Insulza sacó la voz. Con una dura declaración resumió esta mala nota del equipo de la intendenta, indicando que “como si se subejecuta el presupuesto en áreas como la salud, educación, vivienda, infraestructura, etc., naturalmente se afecta las personas. En nuestra región necesitamos todavía mucha inversión en salud, necesitamos otro CESFAM y un nuevo hospital de especialidades. Pero lamentablemente esas cosas no se están haciendo. Esta ahí la plata, y no se gasta y no se gasta porque no saben hacerlo”.

¿Magia en un mes?
Si no se pudo gastar paulatinamente el FNDR en nueve meses del nuevo Gobierno, ¿cómo se gastará en un mes el 45,7 por ciento de los recursos que están aún en un pozo a la espera?

Quienes saben de ejecución presupuestaria señalan que “es una mala señal no sólo llevar la mitad de la ejecución a noviembre, o sea a un mes de finalizar el año presupuestario. Es aún más malo que se diga que el resto del pozo por arte de magia se gastará en un mes. La Contraloría pondrá muchos ojos observando este proceso, ya que para cumplir la meta de llegar al 100 por ciento, podrían cometerse desprolijidades”.

Siempre al interior de los gobiernos existen “creativos amigos del riesgo” para cumplir lo que se encomienda. Lo que no debería ocurrir es que esas fuerzas ganaran y sugirieran “pagos en verde”, es decir, adelantar dinero por obras no ejecutadas, pero con el compromiso de hacerlas a futuro; o compras de bienes a última hora que bien pudieron haberse hecho durante el año, y no para salvar el cómputo con el que medirán a la autoridad regional.

Veamos qué hará el equipo de exclusiva confianza de la intendenta, aquel que le acompaña en las jefaturas de divisiones para la ejecución y seguimiento del presupuesto. Ella los trajo para “apurar el tranco” y porque compartían su ideario político.

En ese cuadro de honor están el ingeniero comercial Francisco Meza, jefe de la División de Presupuesto e Inversión Regional, también postulante a director regional del Serviu, cargo aún vacante y en el que dicen va seguro para repetirse el plato, ya que ocupó ese puesto en la primera administración de Piñera; y el arquitecto Bruno Boggioni, jefe de la División de Planificación y Desarrollo Regional.

¿Faltó proactividad?
En la oposición permanecen en silencio, salvo el ex director regional del Servicio de Vivienda y Urbanización (Serviu), Juan Arcaya. A través de redes sociales emplazó a la intendenta regional a sincerar las razones de su baja ejecución.

Para él hubo poca proactividad al no adoptar medidas a tiempo y enmendar el ritmo del gasto. A su juicio, la intendenta debió haber derivado los dineros que tenía para gastar y que no pudo hacerlo por contratos o licitaciones fallidas, a una nueva etapa de pavimentación de vías urbanas. Descansar sólo en los proyectos que ya venían del Gobierno anterior y que podían presentar dificultades, planteó, fue un riesgo de su exclusiva responsabilidad.

“La ejecución del presupuesto regional no sólo se sustenta en proyectos de arrastre, sino que también en la capacidad de levantar nuevos proyectos, como por ejemplo la 6ª Etapa de Conservación de Vías Urbanas, que a febrero de este año el Core había aprobado al SERVIU $4000 millones, lo que hubiera permitido continuar con la pavimentación de calles y la reparación de cientos de baches y hoyos que hoy tanto afectan a los ariqueños. Con sola esa gestión hoy no estaríamos perdiendo tantos recursos que la región tanto necesita”, cuestionó Arcaya.

El foco perdido

Un elemento que se suma a este mal rendimiento del Gobierno Regional, es la falta de un plan potente como lo fue el PEDZE. Desde el principio y en una estrategia que levantó el senador Durana, la que luego fue replicada por la intendenta y algunos seremis, se intentó instalar que este instrumento otorgado por Bachelet y que trajo un volumen histórico de obras, empleo y recursos a la región en el período 2014-2017, había sido ineficiente.

La realidad deja en evidencia que mientras se intentó distraer con este discurso, lo que verdaderamente se encubrió fue la incapacidad de gastar y entender el proceso que instaló el PEDZE de conseguir un estatus especial como zona fronteriza deprimida para captar inversión pública. Con una mala ejecución, nuevamente Arica y Parinacota le dijeron al centralismo que “hay incapacidad de gastar y generar proyectos en la región”.

Y la verdad es que si uno revisa la cartera de 2019, no se advierte una segunda etapa potente de obras, ni proyectos. Tampoco si Arica y Parinacota están en prioridad para el Gobierno de Piñera con un plan especial. Sólo se ha enunciado un Plan Parinacota post fallo de La Haya por la demanda boliviana, pero aún en construcción. Este instrumento, claro, irá sólo para un 2 por ciento de la población regional que vive en las comunas de Putre y General Lagos. El otro 98 por ciento que vive en la capital regional espera aún una señal clara.

Esa ausencia de voluntad contrasta con la de Bachelet que en sus primeras 50 medidas de los primeros tres meses de Gobierno, comprometió un Plan Especial para esta región con participación ciudadana. Un botón de muestra de ese impulso: Sólo el MOP duplicó su presupuesto, llegando a 90 mil millones de pesos su inversión anual en comparación con el primer Gobierno de Piñera.

Y si se trata de obras, la mayoría está a la vista, pese a la estrategia de estos meses de querer invisibilizarlas. Tres paseos costeros en el sector sur de Arica y un cuarto en plena adjudicación en la ex isla El Alacrán; el Embalse Chironta en plena construcción; pavimentación histórica de calles que por décadas estaban en el abandono; construcción histórica de viviendas sociales; pavimentación de caminos básicos y construcción de puentes para evitar aislamiento de localidades rurales; nuevas plazas y parques públicos; construcción y mejoramiento de sistemas de agua potable en zonas rurales.

El antes y el después
Si hubo más dinero fiscal y más desafíos en el Gobierno anterior, la pregunta es ¿por qué hoy habiendo menos proyectos que ejecutar, el gasto se fue a piso? Cambió el equipo a partir de marzo y coincidentemente descendimos al último lugar. Ese cambio involucró ciertamente la remoción de personas claves en las distintas seremis que impulsaron el avance del PEDZE. Se castigó, en rigor, su proactividad, ya que algunas autoridades del actual Gobierno la entendieron como adhesión a una posición política.

Las mismas cifras de la Subdere lo señalan en su Informe de Ejecución Presupuestaria de los Gobiernos Regionales que algo no anda bien en el equipo de la intendenta Letelier. A octubre de 2017, con la intendenta Gladys Acuña la ejecución del FNDR era de 81%, la segunda más alta del país después de Antofagasta.

El mismo análisis aporta otro dato también en la fotografía hasta octubre en las tres administraciones gubernamentales desde 2016 hasta el 2018. El primer período de Bachelet 2006-2010 arrojó un 71,6 por ciento de ejecución presupuestaria promedio; luego el primer Gobierno de Piñera entre 2010-2014, era de 70,0%promedio; y el segundo Gobierno de Bachelet, entre 2014 y 2018 evidenciaba un 72,2 por ciento de ejecución promedio. Hoy estamos apenas sobre un 50 por ciento, arriesgando a que algunos recursos sean capturados por el centralismo y derivados a otras regiones, por no cumplir con el uso del presupuesto asignado.

Es momento de que los padrinos que avalaron a las autoridades que no supieron gastar los recursos asignados en diciembre de 2017, asuman también su responsabilidad. Todo cambio a tiempo permitirá enmendar el rumbo en beneficio de la región. Hoy guardan silencio los que golpearon al Gobierno saliente para instalar a las nuevas figuras que comandarían el Gobierno Regional. No parece justo ni ético haberse sacado fotografías en cada supuesto atraso de obras a un mes de haber asumido y hoy a nueve meses seguir con el mismo argumento.

La pregunta está abierta. Si no pudieron gastar lo que quedó bien encaminado, ¿serán capaces de impulsar nuevos proyectos que den un segundo impulso a la región? La teoría de que la empresa privada debe hacer lo suyo en esta región, hace rato no da sus frutos en una zona fronteriza de territorio y recursos naturales limitados. Así lo entendió Bachelet y por eso impulsó el manoseado PEDZE con una inyección de recursos fiscales nunca vista antes en esta región. Veamos. Es hora de los “Tiempos Mejores”.

El destino de la intendenta Letelier por este mal desempeño, aún es incierto. En enero se sabrá cuánto y cómo gastó. También si esto pesará en su evaluación y si seguirá en el cargo. De producirse un eventual cambio, suena fuerte el seremi de Desarrollo Social, Roberto Erpel para reemplazarla y potenciar su candidatura a gobernador regional.

Lo que vendrá está aún por escribirse, pero si es a costa de marginaciones por suspicacias políticas o por el sólo hecho de que un funcionario piensa distinto, el rumbo seguirá perdido. Arica y Parinacota merecen una respuesta y que se retome el rumbo.