Humedal y cuevas de Anzota fueron parte de visitas guiadas de Explora

Por Ada Angélica Rivas

El lagarto “Corredor de cuatro bandas”, mide aproximadamente 20 centímetros y se pasea como dueño de casa por las cuevas de Anzota. Su coloración es variable, suelen observarse cuatro bandas de distintos colores en el cuerpo, de las cuales proviene su nombre. Corren rápido y cada cierto trecho adquieren una posición erguida con la cola curvada. Es lo primero que aparece antes de entrar a la ruta de las cuevas, y simplemente cautiva y mantiene a los niños atentos a sus movimientos.

Durante una mañana se realizaron actividades en torno al patrimonio natural de Arica y biodiversidad, con el fin de mostrar su riqueza en forma directa en el borde costero; el humedal del río Lluta y las cuevas de Anzota fueron los lugares a los que concurrieron 36 personas, integrado por niños desde los tres años, acompañados de los padres.

La actividad fue realizada por Farah López y Daniela Bahamondes, guías y profesionales expertas en esta área, del Proyecto Explora ejecutado por la Universidad de Tarapacá, y consistió en una ruta guiada por el humedal del río Lluta, donde conocieron las especies existentes en esta zona. Después de disfrutar este paisaje, en el que se junta el agua dulce del río con el agua salada del océano Pacífico, el grupo se trasladó a las cuevas de Anzota, donde conocieron la fauna y las formaciones geológicas rocosas.

Gabriela Álvarez, una de las participantes, manifestó que lo que más le gustó de esta actividad en terreno fue “conocer la gaviota Franklin y un ave rosada parecida a un flamenco”.

Ingue Acuña, profesora de educación básica, indicó que “evalúo muy bien la actividad, porque necesitamos instancias en que las familias se puedan educar, aprender de cultura, arte y ciencia y así podemos seguir promoviendo esta forma de educación”.

La actividad efectuada por el Proyecto Explora fue muy bien evaluada, ya que los niños conocieron y exploraron in situ sobre la vida de los seres que habitan el norte de Chile, como los lagartos de cuatro bandas, que sorprendieron con sus colas amarillas o negras y su cercanía con quienes deseaban observarlas.