El apagón que “aguó” la fiesta navideña del Gobierno Regional

Radiografía de las 22 horas sin energía y agua que pusieron en jaque la capacidad de manejo de crisis del Gabinete al mando de la intendenta María Loreto Letelier en Arica.

El apagón y la suspensión del servicio de agua potable por casi un día, reventaron la paciencia de los habitantes de Arica este sábado. Por casi 24 horas, la Ciudad de la Eterna Primavera volvió a una etapa prehistórica sin contar con servicios básicos para cualquier actividad humana. Y en ella se probó lo que el Gobierno Regional, a través sus autoridades ha repetido como credo en la boca: “el sentido de urgencia mandatado por nuestro Presidente Sebastián Piñera”.

Y por lo visto, pese a que a las 17.23 horas se declaró la caída de una línea de alta tensión de 220 kilovatios que dejó sin energía a Arica, “el sentido de urgencia” más bien operó para salvar el “Show Navideño de Diego Topa”, financiado por el Gobierno Regional, pese a que ya el caos invadía a la ciudad por la tarde, debido a que los semáforos no funcionaban, el alumbrado público tampoco, y muchas personas atochaban con sus vehículos las calles del centro para llegar al espectáculo.

Da la impresión que el equipo liderado por la intendenta María Loreto Letelier, aplicó el adagio circense que indica que pese a cualquier penuria, “el show debe continuar”. Y usando el Fanpage Institucional de la Intendencia postearon lo siguiente a las 18.36 horas:: 🎄🎅ATENCION: Corte de energía en #Arica NO afectará espectáculo de #NavidadEnArica ni show de #DiegoTopa del Gobierno Regional🎄🎅.

Estoicas y bajo esa línea, las autoridades cumplieron religiosamente participando en el show. Estaba entre ellas el propio secretario regional ministerial de Energía, Cristian Fuentes. El mismo que ha tenido una discreta gestión, pero que cumple muy obediente con la orden de publicar todo acto público al que asiste como invitado. Hasta pasada la medianoche, o sea ya cuando era día sábado, publicaban fotos del espectáculo navideño en el Fanpage Institucional. De la caída del servicio eléctrico, ni un comunicado de prensa y menos un aviso que advirtiera sobre lo que ocurría.

Manejo de crisis
“La crisis nos sobrepasó”, así comentan algunos testigos que ciertas autoridades del Gabinete Regional comentaban, tras recibir posteos en redes sociales, escuchar las radios locales o la radio Bío Bío, o contestar reclamos en sus teléfonos. Entre las más críticas estaban las opiniones de los seremis de Gobierno subrogante y de Economía, Cristian Sayes, y de Desarrollo Social, Roberto Erpel. A ellos los llamaban incesantemente pequeños empresarios o vecinos, para expresarles su malestar por los perjuicios de esta falta de servicios básicos.

Los hechos revelan algo de esa molestia de algunos seremis. La intendenta luego de terminado el espectáculo activó una “Mesa Técnica” en la Onemi pasadas las 23.30 horas, cuando ya la ciudad estaba en penumbras y Aguas del Altiplano había anunciado pasadas las 21.00 horas un corte de agua de proporciones, dado que su sistema de respaldo de energía en la planta de tratamiento del valle de LLuta, no había dado abasto.

De manera contradictoria la Dirección Regional del Onemi informaba que la llamada “Mesa Técnica” era una reunión del Comité Operativo de Emergencia (COE). Si se pretendía aminorar comunicacionalmente la crisis en ciernes, la información confusa y sin vocería clara, no ayudaban mucho ya a esa hora.

La “Mesa Técnica” con instituciones claves como la Superintendencia de Electricidad y Combustibles y la Superintendencia de Servicios Sanitarios, y el Ejército, culminó pasadas las 1 de la madrugada. No hubo convocatoria a la prensa, ni punto con medios de comunicación al cierre, para señalar caminos de acción y un diagnóstico.

Sólo hubo de esa sesión un posteo breve en redes sociales y el envío a las 08.45 de un comunicado de prensa de la Intendencia, pero que ya tenía información desfasada. Habían pasado ya 15 horas y recién existía un “reporte oficial” por escrito de lo que estaba pasando.

Extraña forma de comunicar en medio de una emergencia, cuando en administraciones de gobiernos anteriores, desde la Intendencia se mantenía contacto permanente con la prensa local y nacional, para usar sus plataformas e informar a la comunidad. El esquema de comunicación oficial quedó ampliamente superado por las redes sociales particulares y de las empresas de los servicios suspendidos. Allí estaba la información que el Gobierno demoró varias horas en entregar.

Y ante este vacío de liderazgo gubernamental, en la crisis aparecieron dos actores: el alcalde Gerardo Espíndola y Radio Cappíssima.

El jefe comunal en la misma noche del viernes por el fanpage del municipio, daba cuenta de la magnitud y consecuencias del corte de energía y sus causas, además del impacto en el suministro de agua potable.

Espíndola apenas amaneció, ya estaba verificando los puntos de reparto de agua y a las 10.30 horas ofrecía el primer punto de prensa con una fuerte crítica a las empresas de los servicios básicos suspendidos.

En tanto, Radio Cappíssima a cargo de su director y periodista José Toribio Vergara, actuó como “la radio de emergencia”, recibiendo las quejas de los vecinos donde el abastecimiento de los estanques de agua potable no llegaba como lo publicitaba la sanitaria, los reclamos por pérdida de alimentos por rompimiento de la cadena de frío, y críticas a la falta de información oficial.

Sólo a las 13.00 horas la Dirección de Comunicaciones del Gobierno Regional ofreció el primer punto de prensa con la intendenta refiriéndose a la crisis. Habían trascurrido 21 horas de declarada la emergencia y recién se realizaba una vocería oficial. No hubo comunicado y sólo video de la cuña de la autoridad regional.

Por lo visto, no había un equipo de periodistas trabajando en torno a la emergencia, pese a que en la mayoría de los servicios involucrados con esta crisis, existen profesionales de esta área. Tampoco actuó el seremi de Gobierno subrogante, Cristian Sayes, ya que el titular, Víctor Mardones, a esa misma hora, estaba de vacaciones participando en el Consejo General de Renovación Nacional en Santiago.

Nunca se aplicó el protocolo tradicional utilizado en emergencias anteriores, donde los seremis de Gobierno habían actuado como voceros con puntos de prensa convocados, mientras los intendentes trabajaban en las coordinaciones de las tareas.

Energía silente
La emergencia vivida durante casi 24 horas en la ciudad y el manejo gubernamental que tuvo, dejó entrever una debilidad del Gabinete Regional.

La primera y más evidente fue la ausencia total de liderazgo del seremi de Energía, el ingeniero civil químico, Cristian Fuentes, rostro propuesto por el Partido Regionalista Demócrata (PRI), cuando fueron nominadas en marzo las nuevas autoridades.

Algunos que presenciaron su desempeño en este asunto, indican que lo vieron “demasiado silencioso y sin información dura y clave para que la intendenta tomara decisiones”.

Arica Mía intentó contactarse con él, pero no respondió a los llamados. También con el superintendente de Electricidad y Combustibles, Jorge Sandoval y tampoco obtuvimos una respuesta.

Ambos, señalan fuentes ligadas al Gobierno, no tuvieron el liderazgo y manejo de la crisis, y menos un control con las empresas Transelec, la responsable de la falla en la quebrada de Camarones, y con la Compañía General de Electricidad (CGE), a cargo de la distribución del suministro en la ciudad.

El alcalde Gerardo Espíndola apuntó a la falta de credibilidad de estas empresas, indicando “que dijeron al menos cuatro horas distintas sobre el retorno de la energía y nunca cumplieron. Estamos viviendo una emergencia sanitaria y económica con pérdidas millonarias de productos de pequeños negocios por la falta de electricidad”.

Junto con los cuestionamientos del edil, pareció increíble que el gigante Transelec –multinacional de capitales chinos y canadienses a cargo de la transmisión de energía de Arica a Puerto Montt-, recién a las 09.49 horas del sábado, en un único comunicado que despachó, indicaba que aún no tenía ubicado el punto exacto de la falla “por el difícil acceso al lugar”.

Por redes sociales, algunos cibernautas que decían ser ex trabajadores de esa empresa, indicaban que una falla de esa magnitud no se habría producido, “si se hubiesen mantenido cuadrillas permanentes de mantenimiento de las líneas. Indicaban también en sus posteos, que “reducciones de personal, habían atentado contra ese plan de mantenimiento”.

Por otro lado, el senador oficialista, José Durana (UDI) sobrepasaba a la intendenta con una lata declaración. Gracias a él la comunidad pudo enterarse que una subestación de respaldo en Pozo Almonte de la empresa Transelec, se encontraba justo en mantenimiento y que por eso no hubo sistema alternativo para paliar con esa energía la falla. También proponía concretar un acuerdo con Perú para conectarse al sistema del país vecino y así no depender sólo del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

También otros amantes de la extinta Termoeléctrica de Cerro Chuño, cuya aprobación ambiental fue finalmente declarada ilegal, comenzaron a expresar en redes sociales que “mejor habría sido tenerla, porque así no se habría cortado la luz. Ahí tienen los verdes, los que salieron a la calle a marchar en contra. Ahora no tenemos nada para respaldar la energía cuando no llega desde el sur”.

Por lo visto, el debate sobre energía se tornó prolífico ante la emergencia. Sin embargo, dos actores claves gubernamentales, no estuvieron disponibles para Arica Mía y así responder estas interrogantes u otras como si la planta diésel de Santa María y la Central Chapiquiña de Engie S.A. (ex Edelnor) entraron en operaciones para paliar la emergencia, tal como en otros cortes de energía o blackout que se han producido.

Otra duda que queda flotando es sobre el discurso con mucho marketing que se ha instalado en Arica, respecto de la generación de energía solar. Hasta ahora la experiencia más grande es la inversión de Quibórax S.A. para su planta en Cuesta del Águila, pero para abastecer a clientes domiciliarios nada aún.

Sanitaria al pizarrón
La falta de agua empeoró, sin duda, la crisis. En la noche del viernes, Aguas del Altiplano “hizo aguas”. El corte de energía, la incerteza de cuándo demoraría la reparación, y la falta de un robusto sistema de respaldo, hicieron que su planta de tratamiento y producción de agua del valle de Lluta que abastece al sector norte de Arica, se paralizara.

Y así el 70 por ciento de la ciudad quedó sin agua. El amanecer fue complejo. Falta de información, incumplimiento en los puntos de abastecimiento con estanques, e incerteza en la hora de retorno del servicio, acrecentaron la molestia en las calles y en las redes sociales. A las 10 de la mañana se conocía que las panaderías no habían funcionado por la falta de agua y muy pocos habían podido bañarse o preparar algún alimento.

El concejal DC, Jorge Mollo salió a la calle a hacer ruido cuestionando el Plan de Contingencia del Gobierno y que la sanitaria había sido superada. Pedía que el Ejército apoyara la distribución de agua, ya que los estanques de la sanitaria y los aljibes del municipio y Bomberos no daban abasto. La gente comenzaba a pelear por el agua en la calle.

El edil además calificó de “ridícula y tardía” la declaratoria de “Alerta Amarilla” para esta emergencia que dio la Onemi a las 16.57 horas del sábado. A esas alturas había retornado la electricidad en varios sectores y también el agua.

Demanda colectiva
En medio de la crisis por la falta de servicios básicos, el alcalde Gerardo Espíndola sacó un as bajo la manga. Por la tarde del sábado, anunció la presentación este lunes de una demanda colectiva en contra de la sanitaria y de la compañía eléctrica por incumplimiento de servicio.

“No es posible que tengamos casi 24 horas a la ciudad, sin electricidad ni agua potable y que hayan incumplido de manera tan grosera. Han dicho cuatro horarios del restablecimiento de energía y eso ya no es creíble. Esto es una situación que nos supera. Hoy estamos dando respuesta a la emergencia manteniendo los servicios de salud de atención primaria y abastecimiento de agua Hemos recibido varias denuncias de vecinos y comerciantes a los cuales se les rompió su cadena de frío y perdieron todo. Estamos viviendo una emergencia económica, por lo que presentaremos una demanda colectiva. Vamos a convocar a todos los ariqueños a demandar”, expresó.

Veremos si los enardecidos cibernautas que tapizaron de reclamos las redes sociales, llegarán al municipio para estampar su firma y demandar. Y también está por verse qué pasará con organismos fiscalizadores como la SEC y la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS). El Gobierno Regional no se pronunció sobre eventuales sanciones.

Sólo desde Santiago la SISS anunció que evaluará el inicio de “un procedimiento sancionatorio” para Aguas del Altiplano, por la caída de su sistema de respaldo de energía, para mantener el abastecimiento de agua de la ciudad.

Hace más de un año, se había anunciado que la sanitaria gozaba de un Plan de Contingencia visado por la SISS y que esta región era la primera en tenerlo. Claramente, el plan quedó corto para la magnitud de la crisis. Y veremos quién paga los apoyos que recibió la sanitaria con recursos públicos, dado que se activaron el municipio y el Ejército para suplir lo que no cubría Aguas del Altiplano con un solo camión aljibe.

Y por último: quién pagará los costos de las casi 22 horas sin servicios básicos en hogares y empresas. El Gobierno y los parlamentarios tienen la palabra. Hace rato las normativas se advierten laxas y muy a favor de las empresas en desmedro de los “clientes”.

Veamos si esta primera crisis entonces deja una lección y se aprende de los errores. La luz ya volvió y el agua fresca también. Por tanto, ahora con suministros básicos repuestos y lejos del fragor de la crisis, vendrá la evaluación de los impactos y mejoras. Se ha cerrado entonces la primera crisis en la región durante el Gobierno que le dijo a la ciudadanía: Vienen Tiempos Mejores. Ver para creer