Ejército reconoce que casi un 3% del personal de unidad militar de Arica está afectado con sarna

Casi 3 por ciento del total de la Primera Brigada Acorazada “Coraceros” ubicada en el Campo Militar “Azapa” del Ejército en Arica, estaría afectada con sarna (escabiosis), según lo reconoció hoy el comandante de esta unidad, general Cristóbal de la Cerda Rodríguez.

El jefe militar dijo que hay 64 contagiados con esta enfermedad que se genera por la presencia del ácaro denominado Sarcoptes scabiei. De este grupo, 6 corresponden a soldados profesionales y el resto a soldados conscriptos. La mayoría de ellos estaría concentrada en el Batallón de Infantería del recinto.

“Esta cantidad es menos de un 3 por ciento de todo el personal de nuestra unidad. El proceso que partió el 1 de octubre, seguirá en observación durante 15 días, que es lo que nos recomienda nuestro personal médico, para descartar el contagio de otras personas. En estos últimos dos días no ha aumentado el número de casos”, expuso el general.

De la Cerda señaló que el incremento de los casos desde el 1 de octubre en que se pesquisó el foco, “se debe a que las personas esperan mucho para ir al médico. Eso dificulta la pesquisa. Para declararla entonces hay una espera prolongada desde que el soldado empieza a sufrir los síntomas como picazón y erosiones en la piel y luego se hace intensa”.

El general precisó que casi el 100 por ciento de la unidad militar ha sido inspeccionada, para verificar si hay más personas contagiadas.

Aislamiento
Atendiendo el protocolo sanitario para la escabiosis, el Ejército dispuso el aislamiento de todos los soldados afectados.

El general explicó que esta medida “implicó ubicarlos en un sitio aparte, donde están realizando sus actividades normales y han podido acceder a sus teléfonos celulares para contactarse con sus familiares. No pueden tener contacto con personas sanas. También tienen acceso a sitios al aire libre, porque también es recomendable para su mejoría que estén al aire libre. Sin embargo, no están autorizados para salir a la calle por 15 días, hasta que la enfermedad haya desaparecido y eso lo cumpliremos”.

Para el tratamiento de los militares afectados, el Ejército solicitó apoyo de la Secretaría Regional Ministerial de Salud, entidad que dispuso a partir del lunes la entrega de un stock de pomadas disponible en los servicios de la red pública de salud, dado que el medicamento se encontraba agotado en las farmacias.

Asimismo, a través de un instructivo interno, se dispuso extremar las medidas de aseo personal y también el lavado riguroso de las vestimentas y ventilación de la ropa de cama por dos días. Además, se incluyó el chequeo de animales en el recinto, para verificar si pueden ser vectores de la enfermedad.

Respecto de las causas del foco infeccioso, la autoridad militar señaló que “nuestros expertos profesionales nos indican que este brote sería por el contacto directo entre personas o a través de las vestimentas”.

También mencionó que la presencia de perros vagos al interior de la unidad militar y la ausencia de agua potable en los servicios higiénicos, para el aseo corporal y lavado de vestimenta, “podrían tener una relación muy lejana como causas”.

Falta de agua potable
El comandante de la Brigada “Coraceros” expuso que aún el Ejército mantiene pendiente la solución definitiva del abastecimiento de agua potable continuo, para los servicios higiénicos y lavandería de esta unidad.

Esta anomalía fue observada por la Contraloría Regional en el Informe Especial N°592 del 1 de septiembre de 2017. La investigación estableció como conclusión principal que “la Primera Brigada no cuenta con suministro de agua potable para todas sus dependencias, lo que vulnera lo dispuesto en el artículo 12 del decreto N° 594, de 2000, del Ministerio de Salud, que Aprueba el Reglamento sobre Condiciones Sanitarias y Ambientales Básicas en los Lugares de Trabajo, según el cual todo lugar de trabajo deberá contar con agua potable destinada al consumo humano y necesidades básicas de higiene y aseo personal, de uso individual o colectivo”.

De la Cerda informó que la institución deberá evaluar si es más conveniente conectarse a la red de agua potable que abastece a la ciudad, cuya aducción actualmente pasa frente al recinto militar, o si adquiere una planta de osmosis inversa para el tratamiento de agua de los dos pozos que dispone el recinto.

“Se está evaluando ampliar la cantidad plantas de tratamiento de agua por osmosis inversa, solución que tiene un alto costo; y también está como posibilidad la conexión a la red pública de agua que abastece a Arica. Hay que recordar que cuando se creó esta unidad, no había acceso a la red pública y se debió hacer autosustentable con los pozos que aún funcionan”, explicó.

Por ahora, recalcó, que dentro de los compromisos ya cumplidos ante la Contraloría, está la provisión de agua potable para bebida en todas las dependencias del recinto. Para ello fue habilitada una planta de tratamiento, que purifica el agua de los pozos que tienen y se distribuye a través de dispensadores.