Con plantación de flora nativa buscan recuperar al picaflor de Arica en el valle de Azapa

Especies nativas y exóticas no invasoras son la apuesta alimenticia para reconstruir el hábitat del ave en medio de los cultivos agrícolas.

Una de las principales amenazas que ha debido enfrentar el picaflor de Arica es la destrucción de su hábitat en los valles productivos donde la agricultura poco sustentable dio paso a cultivos, mallas antiáfidos y el uso indiscriminado de pesticidas. Esto lo llevo a migrar al interior del valle de Azapa y nuevos espacios como los valles de Chaca y Camarones.

En el caso de Azapa, hoy en día su observación se produce recién por sobre el kilómetro 33 en la ribera de río en el sector conocido como Pampa Gobernador, donde la agricultura comienza a disminuir abriendo paso nuevamente al valle en su origen natural; de ahí la importancia en que agricultores de los sectores Surire, La Cruz, Hijos de Livilcar y la Agrupación Campesina Andina se comprometan con la conservación del ave más pequeña de nuestro país.

Jaime Marcas, pdte de la Agrupación Campesina Andina creada en 1970, explicó que “como agricultores siempre buscamos generar utilidades para nosotros, pero creemos que preservar al picaflor de Arica es una labor social porque sabemos que al construir invernaderos hemos destruido su hábitat y queremos recuperar ese espacio para poder devolverle algo a la tierra por todo lo que nos ha dado”.

Alfredo Calizaya, presidente de la Asociación Indígena de Agricultores sector Surire, comunidad que reúne a 18 parceleros, señaló que “es una excelente iniciativa y estamos en conocimiento que se han hecho gestiones anteriores pero no han tenido el éxito deseado y eso ha ido en directo desmedro del beneficio ecológico que prestan estas aves en este lugar; por eso nosotros hemos decidido como asociación que nos aglutina a los 5 sectores, estar organizados con nuestra personalidad jurídica para poder tener voz y participación directa en los proyectos y en específico en este que se está presentando ahora”.

Ángel Andrade, presidente del Sector Hijos de Livilcar que agrupa 20 parcelas, dijo que ellos como agricultores vienen “trabajando hace muchos años por la preservación del picaflor de Arica tanto como agrupación y personas de manera independiente, por ejemplo, en mi casa tengo árboles donde anida y se alimenta el picaflor, con este proyecto estamos retomando un proyecto que dejamos botado hace muchos años”.

Compromiso
Para ratificar su compromiso los agricultores del valle de Azapa suscribieron junto al Ministerio del Medio Ambiente y FAO el Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI); documento que forma parte de los protocolos del organismo internacional para trabajar con los pueblos originarios salvaguardando sus derechos específicos a ser reconocidos por la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

Por intermedio de este compromiso de trabajo, además, el equipo del Proyecto Conservación de Especies Amenazadas se compromete a apoyar las tareas de forestación, ejecutar un programa de educación ambiental e implementar buenas practica agrícolas “para fortalecer sus capacidades e incorporar territorialmente en su quehacer diario criterios de conservación que nos permitan sensibilizar y hacer frente al complejo estado del picaflor de Arica que lo mantienen en peligro crítico de extinción”, señaló la coordinadora regional del Proyecto Conservación de Especies Amenazadas, Paula Arevalo.