Barbarella se incorpora a AricaMia revisando las historias de las redes sociales: Hoy Historias de Facebook

Por Barbarella:

A partir de hoy, se incorpora a AricaMia, Barbarella, quien revisa las redes sociales y va descubriendo todo un mundo en torno a esta nueva forma de comunicarse entre las personas. Las historias surgen por sí solas y es por ello, que AricaMia, no queriendo permanecer indiferente al mundo de las redes sociales, ha acogido a Barbaerlla, quien nos distraerá y amenizará un poco este mundo tan convulsionado en el que vivimos. Menos preámbulo y vamos a esta entrega de hoy.

Historias de Facebook
Nunca busqué pareja por Facebook, pero el miedo a la soledad de muchos machos empoderados de la boca para afuera, facilitaron algunas aventuras que compartiré desde mi alter ego, que no teme que lo anden jodiendo en la pega, por hablar más de la cuenta.

Sucede que un hombre buenmozo (al menos era lo que me mostraba el Face) después que me pidió amistad virtual, todos los días y durante un mes, aparecía con el “hola, cómo estás?” y así sucesivamente, por inbox, por supuesto. Su carta de presentación vino muy pronto. Volaba, literalmente, pues era piloto de avión, vivía con su abuela en un valle ariqueño, tenía extensas hectáreas de plantaciones de choclos, caballos y casa en el campo, un panorama idílico para cualquiera, el cual nunca supe si era parte de su fantasía o totalmente real.

Nuestras conversaciones se veían interrumpidas por un “espérame, te llamo luego, llegó un empleado”… y así sucesivamente…Un día me preguntó cuánto medía yo, aclarándome de inmediato que él era bajo, y me invitó a salir. Ahí nos pusimos de acuerdo, aquí y ahora. Debo decir que el Facebook con sus filtros y sus planos mostraba un hombre viril y atractivo, pero la realidad era otra.

Es verdad que antes me gustaban los hombres inteligentes, el físico no era tema, pero con los años la selección me llevó a interesarme por hombres atractivos, entretenidos y ojalá más altos. Si hablaban puras webadas, me daba lo mismo, aunque las faltas de ortografías como el “haiga” sólo lograron cortas instancias de conocimiento mutuo.

Fuimos al paseo Bolognesi, lo único que él quería era optar por un happy hour, pero al final subimos al segundo piso de un local, se puso a regatear y me empecé a preocupar, me dije a mi misma, shuta este tipo anda sin lucas. Nos tomamos un mojito y luego pagó, recogió todo el vuelto, cero propina. Gran detalle.

La conversa fluyó, me fue a dejar a mi casa, con la segura propuesta de llevarme a su campo a almorzar las delicias del maíz recién cosechado. Un día cualquiera entré al Facebook de mi familia y oh! sale él como sugerencia de amigo, entré a mirarlo desde este perfil, y su Facebook tapizado de fotos con otra mujer del sur, que le rendía idolatría, que efectivamente andaba en el campo del valle salino ariqueño y en paseos hasta con la abuela del galán.

La mujer lo idolatraba, él le escribía que la llevaría a volar y las mismas cosas que me decía a mí, claro que con distancia de unos meses. Bastó esto para que decidiera que no estaba para perder el tiempo, menos para andar disputando un conquistador poco creativo, además regateador y poco generoso. Con HD era regio, a la hora de verlo sin HD, bien decepcionante… su actitud de mino apretado con las monedas me cayó pésimo, y el afán de andar enamorando a mujeres sin más sentido que pegarse una encamada y listo, no tenía ni un brillo. Yo llegué a la primera cita, luego lo mejor fue dejar que vuele alto. Literalmente. Jajaja.

Hasta pronto mis queridos seguidores y seguidoras.

Barbarella